Las cosas de todos (y no quedará nadie)

   “Entré a una especie de cocina pobremente amueblada. Sobre la mesa, había una fuente con restos de ensalada. No puedes imaginarte lo extraña y abandonada que puede resultar una habitación vacía en la que descubres rastros de que allí hubo personas… Es una sensación terrible de desolación y soledad. Entonces caí en la cuenta de que los objetos y adornos con los que la gente pasa sus momentos más cotidianos y esenciales, en el fondo, no pertenecen a nadie… La gente pasa por ellos, eso es todo, al igual que pasé yo por esa casa desconocida insensible y sin relación con aquellos objetos de intimidad doméstica dispersos a mi alrededor… Me marché con indecible tristeza…”

Max Blecher, Corazones cicatrizados

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~ por juannicho en junio 13, 2010.

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