Como dos gotas de agua

    Cuando te cruzas en la calle con alguien que YA no puede existir, te envuelve una extraña sensación mezcla de déjà vu y de inquietud hecha de encontrados sentimientos. Lo más probable es que se trate de un error de tu percepción y que determinados rasgos de una persona desaparecida viajen con independencia unos de otros y persistan en rostros que en realidad te son desconocidos por completo.

   Es por ello que creemos encontrarnos personas que ya sólo evolucionan en el recuerdo. A menos que exista una ignorada categoría de sueños despiertos por los que otras realidades se vislumbran en los recodos de la existencia, alterando los rasgos de sus respectivos protagonistas y ofreciendo un panorama coral prácticamente inagotable de seres y recuerdos fugazmente encarnados.

   Aunque también podría no ser el mundo el que ofrece una realidad borrosa y reiterada sino nuestra propia mente:

   “El síndrome de Frégoli consiste en el delirio de creer que la gente que uno conoce está disfrazada bajo la forma de personas al azar o habitan sus mentes (…) Las personas que padecen este trastorno normalmente se obsesionan con alguien de su entorno y lo ven en todas partes. Cualquier sujeto que vean puede ser esa persona disfrazada, aunque no haya el menor parecido. Pero ellos sabrán, en el fondo de su corazón, que ésa es la persona con la que tienen una fijación disfrazada…”

   “Los expertos no están seguros de cuál es el fallo cerebral que hay detrás del síndrome de Frégoli, pero en general se considera que está causado por una desconexión entre los córtex de los dos hemisferios del cerebro. Cada hemisferio percibe datos contradictorios, lo cual provoca que la parte del cerebro que interpreta las cosas elabore explicaciones para esa discrepancia. Por ejemplo, si recibes un mensaje que dice que el tipo que tienes delante es un mimo callejero y otro que dice que es tu abuela, la racionalización será que tu abuela se ha disfrazado de mimo callejero.
   Esta desconexión subyacente puede haber sido producida por una lesión en la cabeza, un ataque, una sobredosis, epilepsia o cualquiera de las miles de cosas que puedes hacer para malograr tu cerebro.”

   “El síndrome de Frégoli recibió su nombre del actor italiano del siglo XX Leopoldo Frégoli, que era famoso por su capacidad para cambiar de disfraz y asumir diferentes identidades en cuestión de segundos ante sus atónitas audiencias. No obstante, los miembros del público que ya sufrían del trastorno, que por entonces no tenía nombre, no creían que hiciera nada de especial.”

Dennis DiClaudio, Guía del paranoico

   Sea como sea, nada podrá impedirte ver en algunas personas de la calle el hilo que pareció cortarse un día y que, por el contrario, se despliega desde el ovillo de tu corazón en un infinito de sustos cotidianos.

   Ignoro por qué ocurre… pero ocurre.

Anuncios

~ por juannicho en junio 26, 2010.

Una respuesta to “Como dos gotas de agua”

  1. Acertadísima la observación sobre los miembros del público que padecían el trastorno… en fin, gracias 1000.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: