Tras las persianas medio bajadas

   “Hacia el último cuarto del siglo XIX muchos artistas descubrieron en la representación de la enfermedad un pretexto que, si bien era de origen realista, se prestaba a explorar la precariedad de la condición humana y, en definitiva, su naturaleza misteriosa. En pocos temas se podía aludir, sin apenas retórica, a las fronteras de la vida, a su fragilidad y a la inexplicable alteración del ser.
   La enfermedad se convirtió en una especie de sombra que parecía acechar de forma permanente sobre la condición humana.” 

"Ramon Canudas, malalt", Santiago Rusiñol, 1892

    “En pintura, uno de los artistas españoles que con más frecuencia utilizó el recurso de la enfermedad, como pretexto temático que servía para explorar la fragilidad de la vida, fue el catalán Santiago Rusiñol. La indefinible tristeza que desprende una gran parte de su obra, que refleja una rutina melancólica existencial, se expresa con cierta frecuencia a través de unos seres que parecen dulcemente resignados a soportar una salud precaria en la que palpita el último misterio de la vida. En 1892 pintó a su amigo Ramón Canudas, enfermo, donde el joven grabador evidencia su débil salud tapado con una manta sobre las piernas, junto a la estufa de un cuarto miserable y al lado de una ventana por cuyas rendijas penetra una luz blanquecina que contrasta con la penumbra interior. Como en muchos artistas del cambio de siglo, la descripción del ambiente en el que se ubica al enfermo constituye un modo de aludir al malestar corporal.” 

Carlos Reyero, La belleza imperfecta 

   “Era una hermosa cruz de hierro, que habíamos comprado con Canudas, en un rincón de París. Vivíamos entonces en una callejuela de Montmartre. Una calle alumbrada con petróleo, tapizada de yerba, solitaria como un desierto. Entrábase por una tapia y encontrábase un jardín donde las plantas vivían tísicas, muriéndose de tristeza (…) Allí, en jardín tan solitario, plantó la cruz Canudas, y cuidóla como un enfermo y encariñóse con ella, como por triste y secreto presentimiento. Acabóse el invierno en aquel país del frío y vino al país del sol nuestro amigo moribundo y vino la cruz también y sirvió para dar sombra a su tumba. Él es el único amigo de verdad que he visto marcharse del mundo, y la cruz el único hierro separado de mi colección querida”.

Santiago Rusiñol

   [Pero esas persianas bajadas, ese libro abierto por una página que se lee una y otra vez sin asimilar lo que se ha leído, el polvo que se acumula sobre las cosas, el tiempo pasando de un modo casi imperceptible…]

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~ por juannicho en julio 3, 2010.

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