“Metamorfosis”, de David Eagleman

   Existen tres muertes. La primera tiene lugar cuando el cuerpo deja de funcionar. La segunda sobreviene cuando el cuerpo es enviado a la tumba. La tercera se refiere a ese momento, en algún punto del futuro, en el que se pronuncia tu nombre por última vez.

   Así que aquí estás ahora, esperando en este vestíbulo a que tenga lugar la tercera muerte. Se han dispuesto largas mesas con café, té y galletas, que puedes servirte cuando te apetezca. En este vestíbulo hay gente de todo el mundo, y no requiere gran esfuerzo entablar una amena conversación con alguien. Sólo debes tener en cuenta que esta puede quedar interrumpida en cualquier momento por los Avisadores, que aparecen para anunciar que ya nadie en la Tierra volverá a acordarse de la persona con la que estás hablando. Tu amigo se hunde, parece como si se le hubiera descompuesto el rostro y después hubieran pegado las piezas como cuando se rompe un plato, entristecido a pesar de que los Avisadores le aseguran de que va a ir a un lugar mejor. Nadie sabe dónde está ese lugar ni lo que ofrece, porque ninguna de las personas que atraviesa las puertas del vestíbulo ha vuelto para contárnoslo. Lo trágico de esto es que muchos individuos desaparecen tras ellas justo cuando llegan al vestíbulo sus seres queridos, ya que sólo ellos seguían recordándolos. Los demás sacudimos la cabeza con tristeza por lo inoportuno del caso.

   El sitio se parece a una infinita sala de espera de un aeropuerto. Hay muchos famosos de los libros de historia por aquí. Si estás aburrido, siempre puedes entablar conversación con uno, más allá de hileras e hileras de asientos. Después de muchos días caminando, empiezas a darte cuenta de que las personas tienen un aspecto diferente y reconoces idiomas extranjeros. La gente se reúne con los de su misma clase, y uno ve cómo emergen de forma espontánea los mismos territorios que reflejan el patrón de la superficie del planeta: con la excepción de los océanos, es como atravesar un mapa de la Tierra. Aquí no hay zonas horarias. Nadie duerme, por mucho que deseen hacerlo. El lugar está iluminado por fluorescentes.

   No todo el mundo se pone triste cuando aparecen los Avisadores y nombran a unas cuantas personas de una lista. Al contrario. Hay quien ruega y suplica, postrándose ante ellos. Normalmente se trata de gente que lleva esperando mucho tiempo, demasiado, especialmente aquellos a quienes se recuerda por un capricho del destino. Aquel granjero de allí, por ejemplo: se ahogó en un riachuelo hace doscientos años. Lo que fuera su granja se ha convertido ahora en una pequeña universidad, y los guías turísticos cuentan su historia todas las semanas. Por ese motivo no puede salir de aquí y se siente muy desgraciado. A medida que van contando su historia, los detalles se difuminan. Se encuentra totalmente desconectado de su nombre; es como si ya no hiciera referencia a él, pero continúa vinculado. A aquella mujer tan triste del otro lado la consideran una santa, y como tal es venerada, pese a que los vericuetos de su corazón fueran complicados. Al hombre de cabello canoso que está en la máquina del café lo trataron primero como a un héroe de guerra, después lo demonizaron por considerarlo un señor de la guerra y, finalmente, lo canonizaron al calificarlo como un activista necesario entre dos momentos históricos. Espera acongojado a que sus estatuas caigan. Y esa es la maldición de esta sala: como vivimos en las mentes de aquellos que nos recuerdan, perdemos el control de nuestras vidas y nos convertimos en lo que ellos quieren que seamos.

En Sum. Cuarenta historias desde la otra vida, David Eagleman

   [Cuando leía esta historia del fantástico libro que se ha marcado este jovencísimo neurólogo, pensaba en las almas en pena, en todas las almas en pena que han vagado, errado -penado, en definitiva-, a lo largo de los tiempos… y me preguntaba si lo hacían porque nadie se acuerda de ellos y claman como mendigos de sustancia astral un poco de atención o, como insinúa este tipo, porque algo los mantiene aquí, una especie de lazo fundamentado en el recuerdo por parte de algunas personas que los conocieran… No creo. El olvido es un arma extremadamente poderosa, un arma de esas que, como se llevan encima, siempre se acaban usando. Aunque sea como diferentes formas de autoengaño o de creación de leyendas simbólicas de nuevas realidades… Todo dura tan poquito que da miedo. Pero esta historia tiene un punto de melancólica fatalidad que me deja pensativo. Aunque llevo muy pocas páginas de este libro, algo hace que me envuelva en una atmósfera que me recuerda mucho a la de una joya de la literatura cartográfica de espacios imaginarios que es el libro de Italo Calvino, Las ciudades invisibles… No sé, querría ofrecer mi recuerdo a tantos habitantes fúnebres de destartalada memoria pero el hecho es que creo que yo mismo estoy entrando sin ruido en los grandes transbordos silenciosos del olvido…]

Anuncios

~ por juannicho en julio 6, 2010.

Una respuesta to ““Metamorfosis”, de David Eagleman”

  1. Hola ¿Qué tal? Mi nombre es Diego Tuesta, soy de Perú y tengo 18 años de edad. Actualmente estudio Ciencias de la Comunicación en la universidad Santo Toribio de Mogrovejo. Para mi trabajo final estoy investigando la imagen del Perú en el exterior, para esto, estoy colectando diferentes opiniones de personas (conocidas) de diferentes países que respondan un cuestionario de 10 preguntas sobre el tema de mi trabajo. He estado leyendo su página y tiene muchos temas importantes, estoy buscando personas con diferentes intereses (música, educación, política, turismo, etc). Su opinión serviría de mucha ayuda para saber la imagen internacional de mi país. Muchas gracias. Me gustaría que me brindara algún correo en donde enviarle el cuestionario.
    Este es mi correo: diegoandre_074@hotmail.com

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: