Malone ha muerto, otra vez

   [Hace unos días terminé Malone muere, de Samuel Beckett. Mentiría si no dijera que sentí que me quitaba un peso de encima. Si te encuentras en un momento de tu vida en que cada una de tus acciones es puesta por ti en una balanza a fin de determinar si realmente tiene sentido continuar adelante… no leas este libro. No hay duda de que cada palabra que escribe este hombre te remite a una maravilla de la literatura, pero a la maravilla del desecho, que es hacia donde quería ir el autor, por otra parte. Durante unas semanas, cada vez que iba a trabajar, veía salir el sol a través de las ventanillas sucias de un autobús en compañía de unas pocas páginas al día de este libro… Leía cosas como estas mientras maldecía la servidumbre asalariada:]

   “…yo, que toda mi vida he andado a tientas, en quien la inmovilidad era también una especie de titubeo, sí, muchas veces me he quedado parado titubeando. En lo que por supuesto me hacía ilusiones una vez más, quiero decir creyendo ver por fin claro en mis absurdas tribulaciones, pero con todo no hasta el punto de poder ahora guardarme rencor. Ya que mientras me decía, ¡Qué sencillo es, y qué hermoso!, me decía, ¡Todo volverá a oscurecerse. Y es sin demasiada tristeza que nos vuelvo a ver tal como somos, a saber, quitando los granos uno por uno hasta que, incitada por el cansancio, la mano empieza a juguetear, a llenarse y vaciarse consecutivamente, distraídamente como suele decirse. (…)”

   “Nacer, he aquí mi actual idea, es decir, vivir el tiempo suficiente para saber qué es el gas carbónico libre, y luego dar las gracias. Eso siempre ha sido, en el fondo, mi sueño. Todas las cosas que siempre han sido, en el fondo, mi sueño. Tantas cuerdas y nunca una flecha. No hace falta la memoria. Sí, he aquí que soy un viejo feto por el momento, canoso e impotente, mi madre ya no lo soporta, la he podrido, está muerta, va a malparir por gangrena, quizá papá sea también de la partida, iré a dar en pleno osario dando vagidos, por otra parte no daré vagidos, para qué. Cuántas historias me he contado, hundido en el moho, hinchándome, hinchándome. Y diciéndome, Ya está, soy dueño de mi leyenda.”

   “(…) …no, no feliz, eso nunca, sino deseando que la noche no termine nunca ni retorne el día que hace decir a los hombres, Ea, la vida pasa, hay que aprovecharla. Por otra parte, poco importa que haya nacido o no, que haya vivido o no, que esté muerto o sólo agonizante, haré lo que siempre he hecho, en la ignorancia de lo que hago, de quién soy, de dónde soy, de si soy. Sí, intentaré hacer, para tenerla en mis brazos, una criaturita a mi imagen, diga lo que diga. Y viéndola malograda, o excesivamente parecida, la devoraré. Luego me quedaré solo un buen rato, desgraciado, sin saber cuál ha de ser mi oración, ni para quién.”

   “(…) Y quizás esté en el momento en que vivir es errar en completa soledad al fondo de un momento ilimitado, en que la luz no cambia y los residuos se parecen.”

   “Voy a arrancar una hoja de mi cuaderno, y a reproducir en ella, de memoria, lo siguiente, para mostrársela mañana, o hoy, o no importa cuándo, si no vuelve nunca. 1) ¿Quién es usted? 2) ¿Qué hace usted? 3) ¿Qué desea? 4) ¿Busca algo en concreto? ¿Qué? 5) ¿Por qué está enfadado? 6) ¿Le he hecho algo? 7) ¿Sabe algo respecto a mí? 8 ) No debió golpearme. 9) Déme mi bastón. 10) ¿Trabaja por su cuenta? 11) De lo contrario, ¿quién le envía? 12) Ordene de nuevo mis cosas. 13) ¿Por qué me han suprimido la sopa? 14) ¿Por qué motivo ya no vacían mis bacines? 15) ¿Cree que tengo aún para mucho tiempo? 16) ¿Puedo pedirle un favor? 17) Sus condiciones serán las mías. 18) ¿Por qué sus zapatos son amarillos y dónde se los ha ensuciado tanto? 19) ¿No tendría un lápiz gastado para darme? 20) Numere sus respuestas. 21) No se vaya, tengo más cosas que pedirle. ¿Bastará con una hoja? Deben quedar pocas. Podría pedir una goma, puestos a pedir. 22) ¿Podría prestarme una goma? Después de su partida, me he dicho, Pero ya lo he visto en alguna parte. Y las personas a quienes he visto os aseguro que también me han visto. Pero de quén no puede decirse, Lo conozco. Sandeces. (…)”

   [Pues sí. Tenía pensado decir algunas cosas sobre este libro pero os aseguro que no puedo. No puedo. No puedo. No puedo… En otro momento, quizás. Sí, es posible que haya otro momento. Entonces será cuando hable de este libro. Cuando sea posible y no haya impedimento alguno para que os comunique cosas sobre esta libro. Decir cosas sobre este libro. Decir. Decir. No decir. Quién sabe. No puedo, no, decididamente hoy no puedo…]

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~ por juannicho en julio 11, 2010.

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