Medusa (I): Calcedonia carnelia

   “El nombre de Medusa tiene un sabor húmedo y abismal; palabra fría, oscura, escurridiza, se derrite en la boca como hielo turbio, dejando una baba sobre la piedra musgosa de su sonido. Medusa-Medea-Empusa. Pero en griego es La Soberana, La Dominadora.”

De La Bella, Enigma y Pesadilla (Esfinge, Medusa, Pantera…), Pilar Pedraza

   [Medusa. Como bien insinúa Pilar Pedraza, su mismo nombre genera una reacción casi inevitable de atracción y repulsión a la vez. Medusa. Medusa siempre ha acompañado mis imaginaciones más desordenadas y supongo que comenzó a hacerlo tras la lectura de una muy curiosa novela de Charles G. Finney, escrita en 1935 y editada aquí en 1977, cuando yo tenía siete años… Se trata de El circo del Dr. Lao, y en ese libro -que ahora veo situado en una especie de ambiente similar al de la fantástica serie Carnivale– debió aparecer la que para mí sería la primera medusa de mi vida… antes incluso de las que con tanto placer y dolor me tropecé en mis primeras excursiones playeras. En esta historia de fantasía circense en la Depresión americana… todo es muy raro. Los personajes fantasiosos se mueven en una especie de aureola de imposibilidad que a la vez resulta materializable por completo. Es como si de golpe yo comprendiera -a los 7-8 años- que ese tipo de seres mágicos (quimeras, medusas, esfinges, sirenas…) tenían una existencia en el plano de la realidad mucho más factible que otros tantos y tantos personajes de los cuentos más clásicos. En este bizarro argumento todo parece absurdo y lógico a la vez; recuerdo que lo leía aturdido por una mezcla de sentimientos y reflexiones que no lograba clarificar y ordenar en ningún momento. Pero lo que quedó era un poso de maravilla que me ha acompañado desde entonces y que, francamente, agradezco. Así es como explica a los visitantes que llegan al circo la presencia de la medusa el mismísimo doctor Lao, una especie de señor Wonka del medio oeste americano:]

   “Entraron en la tienda de la medusa. El interior estaba pintado de un tono amarillo cremoso, y había pálidas estrellas de plata esparcidas por las paredes. Un espejo enorme colgaba de la pared opuesta. Delante del espejo había un cubículo cerrado hacia la entrada que se reflejaba en el espejo, de forma que no se podía ver nada del interior del cubículo si no era a través del espejo. Tanto el espejo como el cubículo estaban acordonados de forma que nadie se pudiera aproximar demasiado a ninguno de los dos.

   Sentada en un sofá en el interior del cubículo estaba la medusa arreglándose las uñas. Su juventud era sorprendente. Su belleza, desconcertante. La gracia de sus miembros, enloquecedora. La escasez de sus ropas, azorante. Un lagarto corría por una de las paredes del cubículo. Una de las serpientes de la cabeza de la medusa se lanzó hacia él y le capturó. Las otras comenzaron a luchar con ella por la posesión del lagarto. El espectáculo era espeluznante.

   -¿Qué diablos de mujer es esa? -preguntó el policía gordo con cara de ignorante.

   -Señoras y caballeros -dijo el Doctor Lao-. Esta es la medusa. Es una medusa sonora procedente del norte de México. Al igual que sus hermanas Gorgonas, ¡tiene el poder de convertir en piedra a todo aquel que la mire de frente! Por ello hemos colocado este espejo para salvaguardar a los visitantes. Permítanme que les ruegue, señoras y caballeros, que se contenten con verla reflejada y que no la miren directamente. Si alguno hace eso, los resultados serán lamentables. (…)”

   [Por supuesto, alguno lo hace y las consecuencias, claro, son lamentables. Lo curioso del caso es la descripción que pasa a hacer el Doctor de la medusa, comenzando por sus serpientes, como si de una clase de zoología se tratara.]

   “Sin embargo, contemplemos primero a las serpientes. Observarán que la mayoría de ellas son tantillas, esos pequeños bichos marrones con anillos negros en el cuello. Sin embargo, en la parte posterior de su cabeza podrán ver algunas serpientes grises con manchas negras. Esas serpientes son nocturnas, hypsiglena ochrorhymcus, como se denominan en latín. Y en su flequillo, serpientes de Arizona. Una de ellas acaba de coger un lagarto, como algunos de ustedes deben haber visto. (…)”

   [Y sigue la clase, que toma un rumbo más extraño si cabe cuando insinúa el origen de las medusas, y lo hace de un modo ciertamente académico, pero mezclando tantos conceptos y reinos de la naturaleza que un niño ante primeras lecturas como estas no puede hacer otra cosa que batir palmas…]

   “El origen de las medusas es un enigma para la ciencia. Su lugar en la escala de la evolución, un misterio. Su finalidad en la gran balanza de la vida, un secreto. En efecto,pertenecen a ese fantástico mundo inferior de seres no biológicos cuyos miembros más destacados son la quimera, el unicornio, la esfinge, el hombre lobo, el perro de los bosques y la serpiente marina. Lo denomino orden no biológico porque no obedece a ninguna de las leyes naturales de la herencia y del cambio condicionado por el entorno, no presta atención a las leyes de la selección de los más aptos, se burla positivamente de cualquier intento por parte del hombre de establecer para ellos un ciclo vital racional, es posiblemente inmortal, incuestionablemente inmoral, da muestras de actividad anabólica, pero no catabólica, está en celo, engendra y cría, pero no se reproduce, no pone huevos, no construye nidos, busca, pero no encuentra, camina, pero no descansa. Los miembros de este orden son los animales que el Señor de los Hebreos no creó para poblar su edén; no se encuentran entre los productos de los seis días de trabajo.  Son las diversiones del universo en vez de las especies. Son los extraños hijos de la lujuria de las esferas.”

   [La “lujuria de las esferas”… ¿No es fabuloso? Este tipo es insuperable. Cuando vuelvo a leer esto, y esta vez es la primera desde que era niño, no puedo dejar de maravillarme. Me doy cuenta de que no sólo puede llegar a emocionar y alterar al niño sino a quien sea que se le ponga por delante… Ahora continúa un rato con sus reflexiones en voz alta sobre estos “alumbramientos cósmicos y comadronas celestiales” para pasar enseguida a presentar al especimen concreto de medusa que posee.]

   “En fin, la medusa que tenemos aquí es una medusa joven. Considero que no debe de tener ni cien años de vida. Expertos en mujeres me han dicho que es inusitadamente atractiva, que posee una belleza mucho más adorable que la de las más bellas criaturas humanas. Y debo reconocer que en la flexibilidad de sus brazos, en la turgencia de sus senos, en los rasgos de su rostro hay sin duda mucho de aquello que al hombre le parece arte. Pero es una medusa irritable. A veces intento hablar con ella, saber lo que piensa acerca de su situación, allí sentada, contemplando un mundo que se refleja en un espejo, potencialmente capaz de arrasar toda una ciudad por el mero hecho de pasearse por  sus calles mirando a los transeúntes.

   Pero todavía no quiere hablar conmigo. No hace más que lanzarme miradas de aburrimiento a través del espejo. O tal vez sean de compasión, o de burla, sobre aquel escenario de serpientes, soñando, sin duda, con el último hombre al que ha aniquilado.”

   [Y se queda meditando antes de pasar, en este fluido cambiante de la obra de lo grotesco a lo dramático, de lo sarcástico a lo absurdo, de lo didáctico a lo tremebundo y fantasioso…, a la narración de un suceso en el que unos marineros  borrachos trataron de violar a la medusa, llevándosela para acabar en un episodio de sórdidez previsible y pétrea. Asimismo, una mujer del grupo duda de la veracidad de los poderes de la medusa por lo que, a pesar de las advertencias, entra en la cámara de la medusa dispuesta a desenmascararla. Y asi acaba el capítulo, como también termina este primer acercamiento a uno de los seres fantásticos que más he amado a lo largo de mi vida.]

   “Más tarde, cuando ya no había nadie a su alrededor preguntándose qué hacer con aquello, un geólogo de la universidad se puso a examinar a Kate.

   -Sólida calcedonia -comentó-. Nunca vi una variación de color más bonita en toda mi vida. Calcedonia carnelia. Sería una magnífica piedra para la construcción.”

Anuncios

~ por juannicho en julio 18, 2010.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: