Peter Pan y su mito

   [Hace días que terminé varios libros y quería decir algo de ellos, pero hay algo que me oprime el ánimo y hace que observe a estos libros a mi lado, quietos, expectantes, como enfermos a los que debería comunicarles de una vez el veredicto terminal y no me decido… no me decido… Así que simplemente os diré cuáles son, les abriré la puerta y los dejaré marchar sin más. O casi sin más. Quién sabe si en el último momento no surgirá un inesperado estímulo a la comunicación…

   Me alegro mucho de haber leído este libro sobre Peter Pan y el mito que envuelve toda su historia; un mito que cobró forma casi a pesar de su mismo autor, como si él no hubiera sido más que un instrumento en manos de la propia necesidad arquetípica de manifestarse de un modo permanente en la mente de las personas… Esa es un poco la idea, una de las ideas, que leemos en el libro. Y creo que es verdad. Este puer aeternus, este niño eterno de la mente humana necesitaba plasmarse en letras asimismo eternas, y eso es lo que acabó siendo la maravillosa historia de Peter Pan.

Silvia Herreros de Tejada

   A través de la concienzuda y amenísima (me encanta esta palabra) obra de Silvia Herreros nos enteramos de gran cantidad de vicisitudes y pormenores de la vida de Barrie que, vamos comprendiendo, contribuyeron a que él fuera el escogido del destino para llevar a cabo esta labor mágica de creación de un mito de tal calibre. La muerte de su hermano cuando era un niño, la aparente inmadurez de nuestro autor, su insistencia en permanecer ajeno a las convenciones de la época… todo hacía que el personaje se fuera fundiendo con él mismo y que el resultado de todo esto sobrepasara con creces la factura de uno más de los infinitos cuentos de hadas que se hacían en la época. Silvia Herreros nos matiza esta diferencia entre el cuento de hadas y el mito y nos da a entender que la historia de Peter Pan y Wendy, verdadera heroína para ella del relato, adquiere a cada paso tantos matices trágicos que en algún momento nos llegan a abrumar y nos hacen comprender el porqué de esa sensación tan agridulce que rodea todo lo que se relaciona con esta historia.

   “El Peter Pan que plantea Barrie en sus versiones más tardías se establece, de hecho, como una doble tragedia. Crecer y conformarse con el destino que depara la vida (morir y pasar tu sabiduría a las generaciones venideras) puede ser igual de frustrante que permanecer en la tierra de Nunca Jamás en un estado de eterna juventud y soledad. No hay catarsis posible.”

   Son muchos los momentos en los que te posee la confusión y el desánimo cuando piensas en esta historia, al tiempo que también de algún modo acabas respirando un aire fatal de huida hacia adelante que no deja de ser un alivio. A veces no sabes muy bien qué pensar. Pero aún así algo te dice que este es uno de esos personajes, de esos arquetipos poderosos y contradictorios contra el que no se puede luchar y que cuando te posee, sólo puedes entregarte a él y sacar las lecciones adecuadas. A fin de cuentas, todos los seres que pueden volar acaban estando muy por encima de nuestras mediocres limitaciones y aunque no se den cuenta hacen que las veamos al fin en su justa medida, es decir, ínfimas y, por qué no, definitivamente superables.

   Tuvo una gran idea Silvia Herreros al hacer este trabajo que, debo decirlo, le ha salido muy redondo. Desde que leí una interpretación psicoanalítica de El Principito que no me lo pasaba tan bien leyendo un estudio sobre creaciones literarias tan especiales como ésta. (Lo del principito era obra de Eugen Drewermann, creo, y se llamaba algo así como Lo esencial es invisible… Una cosa fabulosa de veras.)

   Recuerdo que leí Peter Pan en voz alta con una novia del pasado lejano en una pensión de mala muerte de un pueblo gallego cuyo nombre no recuerdo, aunque creo que era Finisterre, en la costa da morte. Esa mujer desapareció de mi vida de una manera fulminante y estrepitosa y sin embargo Peter Pan se quedó conmigo, con mi voz y con su voz, recordándome de vez en cuando unas cuantas cosas importantes. Hay noches en que me despierto inquieto y pienso que yo también he perdido mi sombra, pero luego me rehago y me tranquilizo pensando que, incluso los desastres más atroces, podrán vivirse como aventuras.]

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~ por juannicho en julio 25, 2010.

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