Todo es doble (también para los espíritus)

   [Nadie me hace caso cuando digo esta frase que para mí es de una tremenda obviedad. Y lo es por la simple observación que la convierte en una realidad de lo más palpable, más cercana al mundo de la sincronía y la simetría que a los simples devenires del azar y las similitudes. Pero no hablaré ahora de esto. Sólo quería recordar que ayer pensaba en el modo en que los chamanes siberianos y americanos veían el mundo, por lo que me decidí a trasladar aquí un fragmento del libro que estaba grabando en el trabajo hace unas semanas. Y, casualidad o no, después de casi un par de meses de tener el libro abandonado esta misma mañana me han pedido que les devuelva este libro en concreto y casi al mismo tiempo me he encontrado con lo que sigue en un libro que voy leyendo a trozos y que, aparentemente, no tiene nada que ver con el tema que nos ocupa:]

   “(…) Son, sin embargo, las concepciones animistas las que parecen explicar mejor la reacción de los primitivos ante la enfermedad. Se ha estudiado estas, particularmente, en los aruncas aborígenes del desierto de Australia, con indios de la selva amazónica, los bosquimanos del África meridional o los esquimales de las regiones árticas circumpolares. Unos y otros creen en un principio inmaterial, distinto del cuerpo, capaz de vagar lejos de éste mientras sueña, está en trance o en éxtasis, que ha de sobrevivir a su destrucción. Pero además en todos los seres que les rodean, animales, plantas, objetos inertes, se encarnan almas que les acechan, amenazan o asisten. El mundo está lleno de presencias y de trampas, fantasmas de difuntos, genios de las rocas, de las fuentes o los árboles, demonios hostiles o tutelares, y se oyen pasar voces durante los huracanes, y se ven fulgurar signos en los relámpagos o los meteoros. Estos espíritus se mueven en el seno de una existencia intemporal donde se confunden pasado, presente y porvenir: lo que fue es todavía, lo que será ya es. No hay ruptura entre el sueño y la realidad, entre la imagen y su modelo, entre los vivos y los muertos.

   De este modo las enfermedades se deberían a las funestas influencias de estas fuerzas ocultas. Los espíritus o bien malévolos por naturaleza, o irritados por una falta u ofendidos por el quebrantamiento de una prohibición, ejercían un poder morbífico en el que se traduciría su venganza. La enfermedad es en este caso esencialmente un fenómeno de posesión: un alma extraña o devoradora ocupa el lugar del alma del paciente.”

De Historia cultural de la enfermedad, Marcel Sendrail

 

   [Sin duda, si el mundo está conformado por todo tipo de espíritus, lo primero que querrán hacer será comunicarse. Tendremos pues que prestar mucha más atención que hasta ahora…]

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~ por juannicho en agosto 16, 2010.

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