Dos poemas hospitalarios de Raquel Bluvstein

 

EN EL HOSPITAL

Los blancos senderos se apresuran, corren hacia allá.

¿Qué tengo yo que ver con ellos, aquí prisionera?

Miro por la ventana, miro y lloro

así, sin más.

 

El médico me examina y observa: “Hoy tiene los ojos enrojecidos.

¿Se habrá esforzado por ver lo que hay al otro lado de la montaña?”

Sonrío y agacho la cabeza en señal

de que es verdad. Así es.

   *      *      *

"Grace", Chris Peters

 

Despertar en el hospital por la mañana temprano,

para recibir un día insulso, y sentir,

clavados en la carne del corazón, clavándose y royendo

los dientes de la desesperación;

por los agujeros de los instantes, el hilo podrido de la vida

ir enhebrando con mano débil,

una y otra vez…

¿Qué sabe el hombre sano de este terrible momento?

 

En el hospital se oscurece el día

y ya lo envuelve la noche;

después bajarán, vendrán despacio

la gran calma, la paz;

el ruido de los pasos del médico se oirá en el pasillo,

y dulcemente tocará tu mano

una mano consoladora.

¿Qué sabe el hombre sano de este hermoso momento?

 

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~ por juannicho en agosto 18, 2010.

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