Nota a pie de página (azares)

   [En efecto, todo tiene una materialización doble en el plano de la realidad, como un eco vago y casi imperceptible que sigue a la primera manifestación de cada hecho o conjunto de hechos. El otro día fueron los espíritus y hoy ha sido con aquella imagen que me sobresaltó al ojear un libro de poesía. Está en la entrada A la panxa del bou…, y trataba de esa brutal costumbre sacrificatorio-musical de Falaris, el tirano de Agrigento. Esto surgía en un libro de poesía hallado en un sótano polvoriento. Pocos días después, en un ensayo sobre laberintos -dado que pensaba ir a ver esa exposición- me encuentro lo siguiente:]

   “(…) Cabe que para “reavivar los fuegos del sol”, se sacrificasen víctimas humanas al ídolo, que introducían en su cuerpo hueco o ponían en sus brazos extendidos, desde donde rodarían a un horno encendido. De esa manera los cartagineses sacrificaban sus niños a Moloc… La semejanza con las tradiciones cretenses sugiere que el culto asociado a los nombres de Minos y Minotauro recibió fuertes influencias de un Baal semítico. En la tradición de Falaris, tirano de Agrigento, y su trono de bronce, podemos hallar un eco de ritos similares en Sicilia, donde el poder cartaginés había echado profundas raíces.”

Fragmento de La rama dorada, J. Frazer, en El libro de los laberintos, Paolo Santarcangeli

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~ por juannicho en agosto 18, 2010.

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