Siglos de folklore médico

   [No sólo hemos olvidado que la fiebre sirve para algo, que el mismo dolor tiene una utilidad práctica inmediata como lo tiene el miedo en otra escala o a otro nivel… No sólo hemos dejado de confiar en nuestros propios cuerpos como instrumentos autoreguladores de su propia idiosincrasia orgánica, sino que nos permitimos burlarnos de los antiguos, que veían la mano de ciertos dioses en según qué males y enfermedades: la mano de Ishtar, la mano de Shamash… No sé si es arriegado asegurar que no intervienen jamás las manos de elementos invisibles en la aparición y desarrollo de algunas patologías. No creo que pudiera ser tan taxativo como se es ahora. Yo veo demonios por todas partes, algunos encarnados y otros no… ¿Quién nos dice que no podamos enfermar por la acción de fuerzas maléficas, si es que otorgamos cierto poder a las influencias benéficas y no perniciosas de la vida? En todo caso, le doy la razón a Marcel Sendrail, en esta observación que atraviesa los siglos y siglos del tiempo para poner a cada uno en su sitio:]

   “A decir verdad, tenemos el derecho a preguntarnos si la medicina babilonia establecía entre la causalidad positiva y la causalidad mágica diferencias tan acusadas como aquellas a las que nos inducen los hábitos mentales de hoy. Por lo demás, nuestros contemporáneos mismos, ¿evitan siempre personificar instintivamente un mal cuyas razones orgánicas no desconocen? Algunos han emitido la hipótesis de que dioses y demonios habían dotado a la nosología mesopotámica de simples etiquetas que el diagnóstico utilizaba sin que esto implicara la realidad de una posesión de los malos espíritus.

   Como hemos dicho en un estudio anterior: “Tal vez los vocablos divinos asumen un valor convencional, del mismo modo que los nombres sobre los que nos gusta fabular signos o síndromes. En este caso “mano de Sin” o “mano de Lilith” no se revelarían más cargados de valores míticos o culturales que “cirrosis de Laënnec” o “pulso de Carrigan”. ¿Nos expondríamos, nosotros, por nuestra parte, a ser considerados por un siglo futuro como adoradores de Saturno porque sucede que en nuestros diagnósticos figuran los “cólicos saturninos”?”

De Historia cultural de la enfermedad, Marcel Sendrail

Mahlon Blaine (1894-1969)

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~ por juannicho en agosto 27, 2010.

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