Las jirafas de julio antes de Cristo

   [No bien hacía unos días que había terminado de leer el genial libro de Quignard El sexo y el espanto, que me vi obligado a internarme en las muy procelosas páginas de otra obra suya, Albucius, con ese elegantísimo retrato de la vida y obra de semejante personaje romano… Y cuando andaba por la mitad, di, POR FIN, con un inicio de solución a una duda básicamente estúpida pero molesta y que me denotaba, ante mí mismo, las abundantes lagunas  de mi deteriorada cultura general… Tras pasearme por varias obras escritas en la antigüedad greco-romana, levanté la vista de los libros y me di cuenta de que, en todas y cada una de esas lecturas había visto situados tanto la acción como los personajes como los hechos históricos en la banda de tiempo que se ha catalogado como válida desde el triunfo de la Cristiandad: antes y después de Cristo. Quizá a un osado comentarista reciente le dio por hablar de A.E.C. (antes de la era común), pero por lo general daba por descontado que con los emperadores romanos, contemporáneos a Cristo, se iniciaba la cuenta de la era cristiana (¿en la misma serie Yo Claudio se daban esas fechas?)… Era todo muy extraño.

   Me paré a pensar en cómo se medía el tiempo por esas fechas y cuáles eran los años de entonces, qué tipo de calendario se usaba, desde cuándo empezaban a contar… ¿Por qué no había leído ninguna frase en la que se dataran esas fechas en el año que correspondía entonces, cuando Cristo (esa copia de Apolonio de Tiana) era, por supuesto, un desconocido en el mundo…? ¿No es extraño que no recordara haber visto nunca ninguna fecha alternativa a las iniciales de la era cristiana o a los bailes de cifras de “antes de Cristo”? En fin… Ayer leí en el Albucius:]

   “En -46 (708 de Roma), Albucius amó a la primera jirafa que vio. Se lo debía a César: colocaban el forraje en lo alto de pértigas que medían cinco metros. Albucius la miraba rumiar tal como él lo hacía. Admiraba lo esbelto de sus miembros, la elegancia de su paso de lenta ambladura, el pelaje de redes blancas entre las placas color castaño. Le gustaban los ojos enormes, muy expresivos y asombrados, rodeados de largas pestañas; los dos pequeños y ridículos cuernos coronados por un mechón de pelo, el silencio, algunos soplidos ruidosos, algunos suspiros. La miraba en la noche, cerca del foro de Pompeyo, durmiendo de pie, y no salía de su asombro. Era el cuádruple triunfo de César.

   Arrastra a su séquito por el Campo de Marte: elefantes, la jirafa, Cleopatra con sus atavíos, Arsínoe cautiva, Catón en cera clavándose su espada, Vercingetórix vivo y encadenado, dos galeras arrastradas sobre ruedas. 708 de Roma, 46 antes de Jesús de Nazareth: fue “el año de la confusión”, el año que tuvo 445 días. César tenía cincuenta y seis años. Con un placer que él mismo no se explicaba, hizo reformar el calendario de Numa tal como lo proponía Sosígenes. Quintilis se transformó en julio para engrandecer su nombre con la belleza de la luz más cálida.”

   [Bien. Pues a pesar de la asombrosa perfección estilística y de fondo de estos dos párrafos, a pesar de la sorprendente irrupción de la que por entonces sería una criatura criptozoológica en el mundo conocido, pese a la anotación histórica de la adopción del mes de julio merced a la veneración imperial, a pesar de todo el indudable atractivo de este pasaje… yo me quedé en la primera frase donde, que yo lograra recordar conscientemente, se me daba una fecha al margen de la cantilena cristiana…. 708 para Roma… Pero 708 ¿desde cuándo? ¿Desde la fundación mítica de la ciudad? no sé, no sé, aunque podría averiguarlo, dejaremos que sean las nuevas pistas que ofrecen las sincronías literarias las que me lo aclaren… En el 708 de la Roma de don Julio yo vi nacer una jirafa… y era preciosa y blanca.]

 

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~ por juannicho en septiembre 10, 2010.

2 comentarios to “Las jirafas de julio antes de Cristo”

  1. Otra bonita entrada…
    Hace poco me dió por releer un par o tres de las vidas de “Los doce césares”, de Suetonio. Al leer esto tuyo, no pude sino volver a abrirlo: todos los años que se citan son a partir de diversas efemérides. Por lo general, son los dos cónsules los que dan nombre al año. Así, Calígula (de los más divertidos) nace bajo el consulado de Germánico (su padre) y C. Fonteyo Capito. El divino Augusto, bajo el de Cicerón y Antonio, etc…

  2. Ah,”cantilena”… hacía tiempo que no leía esa palabra… por lo general la suelen escribir “cantinela”, igual de correcta pero con menos olor a… algo viejo.

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