Dos poemas funerarios que se parecen y que me encantan

 

Muerte, no te enorgullezcas, aunque algunos te hayan llamado

poderosa y terrible, porque no lo eres;

porque aquellos a quienes crees poder derribar

no mueren, pobre Muerte; y tampoco puedes matarme a mí.

El Reposo y el Sueño, que casi podrían ser tu imagen,

dan mucho placer, conque de ti mucho más debe resultar,

y nuestros mejores hombres se van muy pronto contigo…

¡descanso de sus huesos y liberación de sus almas!

Eres esclava del destino, del azar, de los reyes y de los desesperados,

y moras con el veneno, la guerra y la enfermedad;

y la amapola o los hechizos pueden adormecernos tan bien

como tu golpe y mejor aún. ¿Por qué te muestras tan engreída, entonces?

Después de un breve sueño, despertaremos eternamente

y ya la Muerte no existirá. ¡Muerte, tú morirás!

 

John Donne

 

   [Este poema que publiqué en la contraportada de la revista Suicidio Autónomo (revista que reproduciré pronto aquí en gran parte), se parece de un modo sorprendente -o igual sólo me lo parece a mí- a otro también maravilloso de Juan Ramón Jiménez y que aparece entre los primeros de un extraño libro suyo que es muy difícil de encontrar, ya que la edición está agotada y a nadie parece interesarle demasiado. Se trata de La muerte, una colección de 119 poemas escritos ente 1918 y 1924 y de los que me gustaría poneros unos cuantos de hoy en adelante. De momento, éste que, en prosa poética, transmite la misma sensación de pseudo-trascendencia a través de la firme convicción de que las últimas realidades no son tan últimas y de que la misma nada puede expandirse como una plastilina casi inconcebible… Descanso de sus huesos y liberación de sus almas.]

 

NO, AMARILLA, NO PUEDES TÚ SEGAR

 

   ¿Cómo, muerte amarilla, guadañera de costillar de lira y manta negra, cómo tenerte odio, asco, miedo?

   ¿No estás aquí conmigo gustosa trabajando; no estás, ociosa del sofá, conmigo? ¿No te toco tus cuencas en mis ojos? ¿No me insinúas, con rozar de aceite, que no sabes de nada, que eres monda, inocente y pacífica? ¿No aprovechas, conmigo, todo: gracia, soledad, amor, hasta tus tuétanos? ¿No te estoy aguantando, equilibrista de tres pies, la vida? ¿No te traigo y te llevo, ciega, como un lazarillo? ¿No repites con tu boca pasiva lo que quiero que hables? ¿No soportas, esclava, la bondad con que te obligo? ¿Qué verás, qué dirás, adónde irás sin mí? ¿No seré yo, muerte, tu muerte, a quien tú, muerte, debes sufrir, mimar, amar?

   Cuando yo te abandone de carne y de conciencia, ¿no serás tú la muerta, tú la cal, y yo la flor, la vida? Cuando te hayan chupado mis gusanos ¿qué dicterio funesto jeroglífico podrán formar tus huesos esparcidos?

   No, amarilla, no puedes tú segar. La que tiene guadaña es tierna y dulce, y siega con el filo de la hoja de rosa.

 

Juan Ramón Jiménez

 

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~ por juannicho en septiembre 21, 2010.

3 comentarios to “Dos poemas funerarios que se parecen y que me encantan”

  1. Mi buen Juan Nicho
    Hola me encantaría que pudieras subir lo de esa revista que tuve tiempo atrás (suicidio autónomo) creo que tu la publicaste ¿no? y la deje ir, no se si hay mas tomos, estaba muy buena tenias reseñas de cine de Jean Eustache y algo sobre Stig Dagerman, muy buenas poesías(Alfonsina Storni), claro lo tuyo e incluso venia el texto pequeño de un amigo de las palmas Pablo Perdomo, seria genial si la pudieras poner al alcance de todos ya que es muy difícil de encontrar.
    Saludos desde Mexico

    • Hola, Jaime:
      Agradecido infinito por tus palabras. Sobre lo que me dices, de vez en cuando voy recuperando textos de la revista y los incluyo en el blog, aunque no con la regularidad que debería, eso es cierto. Para encontrarlos (porque mezclo mucho las categorías, siempre los incluyo en la de Suicidio, claro). De todos modos, aún tengo algunos ejemplares por aquí. si quisieras te podría enviar uno. Ya me dirás. Los conservo para quien los pueda o quiera apreciar, así que por mí sería estupendo.
      Pues nada, saludos grandes
      Juan

  2. Hola, con tu permiso voy a colgar este poema de Juan Ramón Jiménez en mi blog. Pondré, lógicamente la fuente -o sea: este interesante blog tuyo- y te ruego me aclares también si la traducción del poema de Donne es tuya o, en su caso, de dónde las has sacado.

    Muchas gracias por compartir estos poemas y enhorabuena por este interesante blog.

    Saludos.

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