¿Yogui o autista?

   [Desde que decidí leer las Memorias encontradas en una bañera, de Stanislaw Lem precisamente en la bañera, ya me he acostumbrado a tener como libro de baño a este imprevisible autor polaco que murió no hará mucho. En uno de mis baños recientes casi muero ahogado por quedarme pensando obsesivamente en una de las disquisisciones mentales por las que evolucionaban los conceptos asociados al descubrimiento de los cuerpos celestes de Solaris. No suelo leer libros después de haber visto sus adaptaciones cinematográficas (¡dos en este caso!), pero es que a Solaris creo que se le ha de dar de comer aparte… Nadie sabe muy bien cuál es la estructura del océano de Solaris, que conforma la casi totalidad del planeta. Saben que es un ser vivo, que tiene reacciones y un comportamiento determinado… pero no saben cuál ni por qué.

   Pensando en este océano omnímodo y envolvente de Solaris, me entregué yo mismo a esos estados narcóticos por los que uno no sabe bien si sigue con vida o en algún estado intermedio de la materia y la consciencia. A veces, en este persistente atolondramiento de mi vida, he querido aplicarme la última frase de este fragmento…]

   “(…) Durante algún tiempo prevaleció la opinión de que el “océano pensante” de Solaris era un cerebro gigantesco, prodigiosamente desarrollado, que le llevaba varios siglos de ventaja a nuestra propia civilización; una especie de “yogui cósmico”, un sabio, una manifestación de la omnisciencia, que mucho tiempo atrás había comprendido la vanidad de toda actividad, y que por esta razón se encerraba desde entonces en un silencio inquebrantable. La visión era errónea, pues el océano viviente actuaba; no, claro está, de acuerdo con las nociones de los hombres; no edificaba ciudades ni puentes, no construía máquinas volantes; no intentaba abolir las distancias ni se preocupaba por la conquista del espacio (criterio decisivo, según algunos, de la superioridad incontestable del hombre). El océano se entregaba a transformaciones innumerables, a una “autometamorfosis ontológica”. (¡La jerga especializada no falta en la descripción de las actividades solaristas!) Por otra parte, todo hombre de ciencia que se dedique al estudio de la Solariana tiene la indeleble impresión de percibir los fragmentos de una construcción inteligente, genial acaso, mezclados sin orden con producciones absurdas, aparentemente engendradas por el delirio. Así nació, en oposición a la concepción “océano-yogui”, la idea del “océano-autista”.”

De Solaris, de Stanislaw Lem

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~ por juannicho en octubre 30, 2010.

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