Dos poemas de inevitabilidad y fatalismo

 

ANANKÉEzequiel Martínez Estrada

 

Escrutar las tinieblas: el porvenir, la suerte;

rebelar esperanzas contra el sordo destino;

ser la efímera sombra de un triste peregrino

que tiembla con la angustia de la Vida y la Muerte;

 

peregrinar, pasar por la senda pautada,

siempre la misma senda, del ecuador al polo,

siempre hacia el horizonte tendida la mirada

y en torno ese silencio del que camina solo.

 

Ansiar la compañía que nos torne más buenos

o nos haga más sabios: si no la esposa, al menos

alguien que lleve, andando, la misma dirección.

 

Y ni esposa ni nadie. Y el corazón divino

que sospecha que sigue por su mismo camino,

se oye en la sombra, y sueña que es otro corazón.

 

 

TODO ESTÁ BIENEzequiel Martínez Estrada

 

Una razón suprema rige todas las cosas:

la misión de la hormiga y el cambio de la luna.

Tras los contradictorios fenómenos visibles

está apuntando al Norte la magnética aguja.

 

Vive el hombre, padece; y entre aventuras raras

se cree protagonista de una tragedia absurda,

que en regiones ignotas un Esquilo más bárbaro

hiciera para un pueblo de insensatos en furia.

 

Pero luego que observa serenamente, advierte

que todo gira en torno del lugar que él ocupa,

y que el enigma cede a una palabra simple,

como “sésamo”, pero que no diremos nunca.

 

 

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~ por juannicho en noviembre 14, 2010.

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