Los mitos se repiten (II). Llega la Navidad… ¿pero cuál de todas ellas?

   “Durante siglos existió una vastísima cantidad de credos y rituales con asombrosas similitudes entre ellos, más allá de sus lugares de origen. Una historia, una leyenda y un mito comunes en todos ellos. Generalmente esos cultos a los dioses ancestrales se asemejaban entre sí por una serie de elementos de los que todos eran partícipes. Cristos salvadores y ungidos que vinieron al mundo en el mes de diciembre. Nacidos de una Madre Virgen en cuevas, pesebres o en precarios aposentos. Su existencia fue enteramente dedicada a realizar una vida de trabajo para la humanidad. Todos ellos fueron bautizados con nombres y apelativos como los de “Mediadores”, “Salvadores”, “Luz del mundo”, “Sanadores”, “Pescador de almas” y un largo etcétera. Descendieron a las tinieblas o a los infiernos. Resucitaron de entre los muertos para conducir al ser humano al mundo divino. Crearon comuniones con sus discípulos, los santos, o recibieron el bautismo en templos, y finalmente fueron recordados en las conmemoraciones de las comidas eucarísticas. Un breve repaso a algunas de las figuras redentoras de la Humanidad nos permitirá comprobar los puntos en común que poseen.

   Las historias que se narran de Jesús y del Horus egipcio son muy similares. Horus nació en diciembre en una cueva y su llegda a este mundo fue anunciada por una estrella proviniente del Este que era esperada desde hacía tiempo por tres sabios. Enseñó a los niños en el templo y fue bautizado cuando tenía 30 años. Tuvo doce discípulos y realizó prodigios y milagros como el de resucitar de entre los muertos a El-Azar-us (Lázaro). Marchó sobre las aguas y protagonizó la Transfiguración de la montaña. Enterrado, resucitó de la tumba al tercer día. Se llamó a sí mismo “la Vía, la Verdad, el Mesías, la Luz, el Hijo ungido de Dios, el Buen Pastor, Cordero de Dios, la Palabra”, etc. Era el “Pescador” y estaba asociado al Cordero, al León y al Pez (Ichtys). El epíteto personal de Horus era “Iusa”, el hijo eterno de “Ptah”, es decir, el Padre. Horus era conocido como “KRST”, el ungido, mucho antes de que el cristianismo retomara dicho término y su historia. Recordemos que el pueblo judío, con Moisés a la cabeza, pasó muchos años de su exilio en Egipto y Babilonia.

   En una extensa región de Asia Menor existió la antigua Anatolia, parte de la actual Turquía. Y fue en la tierra de Frigia donde nació el mito de Attis. Al igual que otros, su nacimiento ocurrió en el mes de diciembre. Hijo de la virgen Nana, poseía una doble personalidad divina. Era al mismo tiempo Padre e Hijo Divino. Muchos estudiosos de los mitos religiosos ven en ello el inicio o la consecuencia de lo que más tarde sería el concepto de la Trinidad. Attis fue un Salvador que murió crucificado en un árbol para redención de los hombres. Fue enterrado, pero al tercer día los sacerdotes encontraron su tumba vacía; había resucitado un 25 de marzo (la Pascua cristiana). Bautizó a sus discípulos con su sangre, de tal modo que todos sus pecados les fuesen perdonados, y sus seguidores declararon “haber nacido de nuevo”. Sus fieles celebraron rituales comiendo pan y alimentos sagrados, creyendo con ello recibir el cuerpo del Salvador. En primavera se conmemoraba su muerte y resurrección: se le representaba muerto y colgado de un árbol. Fue llamado el “Buen Pastor”, “el Dios Supremo”, “el Unigénito de Dios” y “el Salvador”.

   De entre las numerosas mitologías de Grecia puede destacarse la de Dionisos, que se asemeja en muchos puntos a la de Cristo. Nació en un pesebre, hijo de una virgen y en el mes de diciembre. Estuvo viajando a la vez que predicaba sus enseñanzas y llevó a cabo diferentes milagros. Montado en un asno, realizó una procesión triunfal (al igual que Jesús entrando en Jerusalén). Transformó el agua en vino (como Jesús) y dio de comer alimento sagrado a sus seguidores, quienes recibieron así el cuerpo de la divinidad. Resucitó de entre los muertos un 25 de marzo. Se identificó con la imagen del carnero y el cordero. Fue llamado “el Salvador”, “el Receptor de todos los pecados”, “Rey de Reyes”, “el Unigénito de Dios”, “el Redentor” y “el Alfa y el Omega”.

   Si nos trasladamos hasta Persia, encontraremos a Mitra, uno de los principales obstáculos con que se encontró el expansionismo cristiano. Su culto era el más popular de la época, que se extendía hasta la India y, eventualmente, en Roma, antes de ser destruido a sangre y fuego por la nueva religión del Imperio. Adorado por siglos como el mensajero de la verdad, era venerado por los persas (zoroastrianos) y por los hindúes (véanse los Vedas) antes de que su fe fuera reconocida por Roma y que sus misterios florecieran en el siglo II d.C. Cada año, el 25 de diciembre, los sacerdotes (con atuendos blancos) encendían velas e incienso celebrando el nacimiento del Hijo de Dios y poniendo fin a la oscuridad. Los festivales mitraicos eran dos: uno hacia el solsticio de invierno, simbolizando dicho nacimiento, y otro hacia el solsticio de primavera, que simbolizaba su muerte y resurrección. Nació en una cueva, hijo de una madre virgen. Tuvo doce discípulos y con ellos viajó extensamente, convirtiéndose en maestro e iluminador de los hombres. Fue sepultado en una tumba, de la que resucitó al tercer día. Al igual que otros Cristos Salvadores, celebraba una comida sacramental con pan y vino, que simbolizaban el cuerpo y la sangre del sagrado “Tauro” (Dios). En los inicios se llevaba a cabo el bautismo en la sangre de un toro (Taurobolum); más tarde, con el “lavado en la sangre del cordero”, y, finalmente, con el bautismo del agua. Su día sagrado era el domingo, el “día del Señor”. La eucaristía estaba presente en la “comida del Señor”. El mitraísmo fue una religión de salvación: el sacrificio de Mitra tenía como finalidad la redención del género humano. Finalmente, los atributos del “pater”, el nivel más importante en la iniciación del mitraísmo, eran el gorro frigio, el bastón y el anillo, muy similares a los atributos de los obispos (la mitra, el cetro y el anillo).

   Sin abandonar las tierras del denominado país de Sumer, la figura extraordinaria de Zoroastro o Zaratustra tuvo un lugar destacado en el que la historia y el mito iban de la mano. Reformador del mazdeísmo, instigó constantemente a la clase sacerdotal de su tiempo y a los cruentos sacrificios en los altares, que rechazó por sanguinarios, inocuos y sin mérito alguno para ser ofrecidos a la divinidad. Nacido de una virgen, fue bautizado en un río. En su juventud asombró a otros sabios; empezó su ministerio a los 30 años. Efectuó milagros; por ejemplo, devolvió la vista a un hombre. Reveló los misterios del Cielo, del Infierno, de la Resurrección, del Juicio, de la Salvación y del Apocalipsis. Sus fieles celebraban la Eucaristía por medio de una comida sagrada. Se le denominó “la Palabra hecha Carne”.

   Si nos trasladamos a Oriente, concretamente a la India, tendremos a dos de las figuras religiosas más importantes de Asia, Krishna y Buda. El primero será citado más adelante en relación a las comparaciones directas con Jesús. En cuanto a Buda, de nacimiento real (pues era príncipe), lo fue de una virgen, Maya, considerada la “Reina del Cielo”, alumbramiento que fue anunciado por una estrella. Fue visitado por grandes sabios que le ofrecieron costosos regalos. A los 12 años enseñó en un templo. Fue tentado por Mara, espíritu del Mal, en tiempos de ayuno (Jesús en el desierto es tentado a su vez por el Demonio). Suprimió la idolatría y fue sembrador de sabias palabras: respeto, compasión, tolerancia, amor e igualdad para todos. Alimentó a una multitud a partir de una canastilla que contenía pastelillos, bizcochos o panes, según las distintas tradiciones. Al igual que Jesús, marchó sobre el agua y consideró el apego a todo lo material como causa primera del sufrimiento. Tuvo su transfiguración en el monte, como otros redentores. Muerto -según ciertas narraciones- en una cruz, fue sepultado y descendió a los infiernos durante tres días, y resucitó después, ascendiendo hacia los cielos (Nirvana). Anunció una segunda venida para quitar el mal del mundo con el nombre de Maitreya.

   Las similitudes entre el Salvador cristiano y el Mesías indio son numerosas. Nacido en tiempos en que su padre adoptivo Nanda (José) se encontraba en la ciudad para efectuar el pago de impuestos, la natividad de Krishna fue anunciada por una estrella. Hijo de la virgen Devaki, “la Divina”, su alumbramiento se realizó en una cueva (que fue iluminada por una estrella). Las vacas acompañaron su nacimiento. Ángeles, pastores y sabios vinieron a adorarle con presentes como el oro, el incienso y la mirra. Al igual que en el texto bíblico, el rey Kansa intentó buscar al Cristo indio, ordenando ejecutar a todos los niños varones nacidos esa misma noche. Bautizado en el Ganges, viajó constantemente y llevó a cabo varios milagros. Utilizó parábolas para enseñar al pueblo el camino de la caridad y del amor. Fue transfigurado en presencia de sus discípulos. Vivió en la pobreza y dio ejemplo. Según algunas tradiciones, murió crucificado en un árbol entre dos ladrones. Sepultado, resucitó al tercer día y subió a los cielos. Krishna volverá para batirse con el “Príncipe del Mal”, que está desolando la Tierra.

   Aunque separados por miles de kilómetros de distancia, las míticas vidas de Jesús y Krishna poseen tales similitudes e incluso acontecimientos idénticos que ello nos obliga a echar mano del llamado inconsciente colectivo del doctor Jung, o bien pensar que siempre ha existido una difusión y un contacto religioso-cultural entre los pueblos. Es indiscutible que sus vidas han discurrido de maneras casi idénticas. He aquí algunas de estas concordancias:

  • Nacen de una Madre Virgen.

  • Su nacimiento es previamente anunciado por fenómenos astronómicos.

  • Ambos nacen en una cueva. El Jesús del pesebre o del establo es rechazado por Quinto Tertuliano (siglo III), san Jerónimo (siglo IV) y otros Padres de la Iglesia, que afirmaron que el Mesías fue llevado a una cueva.

  • Los dos están acompañados por animales y son visitados por tres sabios (magos, astrólogos o reyes) que les ofrecen los mismos presentes: oro, incienso y mirra.

  • En su infancia, ambos son condenados a muerte por sus reyes respectivos, por miedo a que sus tronos sean usurpados por ellos.

  • Los padres de Jesús son advertidos para que huyan a Egipto y el padre de Krishna para que lo haga a Gacool, a través del río Jumna.

  • Jesús y Krishna producen milagros y curan a un leproso.

  • Krishna recibe la petición de un hombre para que salve de la muerte a sus dos hijos; Jesús, para que salve de la muerte a una niña (Mateo 9:23-25).

  • Krishna y Jesús son ungidos. Al primero se le acerca una mujer con un recipiente lleno de especias, de aceites perfumados, de sándalo, de azafrán y de otros perfumes y hace con ellos una señal en su frente, echando el resto sobre su cabeza. Jesús es ungido en casa de Simón el leproso (Mateo 26:6-7).

  • Ambos lavaron los pies de sus discípulos en un ceremonial simbólico.

  • Los dos tenían predilección por uno de sus discípulos.

  • Krishna dijo en una ocasión: “Dejadlo, si busca a Dios en lo más profundo de su ser, abandonará sus posesiones y sus esperanzas (anhelos, deseos, ambiciones), buscará algún lugar aislado y fijará su corazón y pensamientos en Dios solamente”. Con otras palabras, pero con un mismo contenido, Jesús dice en Mateo 6:6 lo siguiente: “Pero tú, cuando ores, entra en tu habitación, cierra la puerta, ora a tu Padre, que está en secreto; y tu Padre que ve en secreto te recompensará”.

  • Ambos dan testimonio sobre sí mismos. Krishna: “Soy la luz en el sol y la luna, lejos más allá de la oscuridad. Soy la brillante llama, la radiación en todo que sea radiante, y la luz de luces”. Jesús: “Soy la luz del mundo; quien me siga no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de vida” (Juan 8:12).

  • Los dos representan el camino de verdad y la vida. Jesús: “Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie viene al Padre sino por mí” (Juan 145:6). Krishna: “Soy el sustentador del mundo, su amigo y señor. Soy su manera y refugio”.

  • Krishna: “Soy todo lo bueno. Soy principio, centro y final. Tiempo eterno, nacimiento y muerte de todo.” En Apocalipsis 1:17-18 es Juan quien se está refiriendo a Jesús con las siguientes palabras: “Y cuando lo vi, caí como muerto a sus pies. Y puso sobre mí su mano derecha y me dijo: “No temas. Yo soy el primero y el último, el que vive; estuve muerto, y he aquí que vivo por los siglos de los siglos. Y tengo las llaves de la muerte del Hades””. (El Hades griego es el infierno cristiano).

  • Ambos fueron crucificados y, antes de su muerte, Krishna fue perforado con una flecha y Jesús con una lanza.

  • A su muerte hubo extraños sucesos o prodigios de la naturaleza. Con la de Krishna, se dijo que un círculo negro rodeó la luna, el sol fue oscurecido al mediodía, llovió fuego del cielo y los vinos hirvieron. Con Jesús sucedió algo parecido, a lo que se añadieron la apertura de sepulcros y los fallecidos entraron en la ciudad (Mateo 27:45, 51-52).

  • Ambos resucitaron al tercer día y, a su regreso, de nuevo se producirán prodigios. “Krishna volverá en los días finales como guerrero armado, montado en un caballo blanco con alas. Él destruirá todo mal. El sol y la luna serán oscurecidos, la tierra temblará y las estrellas caerán”. En Mateo 24-29 leemos: “Pero inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá y la luna no dará resplandor. Las estrellas caerán del cielo y los poderes del cielo serán sacudidos.””

De El triunfo del paganismo, Xavier Musquera

 

Anuncios

~ por juannicho en diciembre 6, 2010.

Una respuesta to “Los mitos se repiten (II). Llega la Navidad… ¿pero cuál de todas ellas?”

  1. […] Fuente: Los mitos se repiten (II). Llega la Navidad… ¿pero cuál de todas ellas? « maranasati a las tres […]

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: