Caras (VIII)

   Jean Lorrain creía deber al éter su visión repentina en un tranvía de todos los humanos convertidos en animales diferentes. Creyó vivir una pesadilla estupefaciente donde sólo se hallaba un acceso a otros planos de la realidad, en los que la humanidad se elevaba a las formas más amables y seductoras de los vencejos, lobos, gatos, jilgueros, osos, nutrias, insectos palo, abubillas, libélulas, oropéndolas y, por supuesto, lechuzas, como aquella que, desde un hierro afilado, vigilaba una ventana vacía, deteniendo en su ensueño la silueta de un baño de sangre.

Fotografía: Biel Moreno

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~ por juannicho en diciembre 7, 2010.

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