32# pv 1/2/11

 

                         (…) Y entonces vino la joven Niamh

con aquel caballo, y con tristeza me llamó por mi nombre;

monté y pasamos por la grisura solitaria

y a la deriva, mientras esta monotonía,

hosca y distante, se mezclaba inseparablemente

con el clamor del viento y el mar.

 

“Oigo cómo mi alma se sume en la decadencia,

y cómo la oscura torre de Manannan, piedra a piedra,

suma cieno marino y se desmorona en el mar,

y cómo la luna aguijonea las aguas noche y día,

para que todo se derrumbe.

 

Pero antes de que la luna se apodere de todo,

combato a los hombres más poderosos que existen,

y éstos han caído o huido en todas las épocas.

Ligero es el amor del hombre, y más ligera es su ira;

su intención va a la deriva y perece.”

 

Y entonces murmuró la perdida Niamh: “Amor,

vamos a la Isla del Olvido, ¡porque mira!

Las Islas del Baile y las Victorias

carecen de poder.”

 

                             “¿Y cuál de éstas

es la Isla del Contento?”

 

                             “Nadie lo sabe”, dijo,

poniendo su cabeza llorosa en mi regazo.

 

De Las errancias de Oisin (1889), W. B. Yeats

 

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~ por juannicho en febrero 1, 2011.

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