Pruebas cruzadas y contaminadas

   Uno de mis últimos descubrimientos con respecto a los libros que leo, reviste un alcance misterioso y poético. Consiste en esa especie de mixturaje y entremezclamiento que se produce en el entendimiento cuando se le somete a una lectura doble, es decir, a la lectura alternada y regular de dos libros concretos y dotados de una similar fuerza e intensidad dramática. ¿Qué es lo que ocurre en realidad? ¿De qué demonios estoy hablando?

   Hablo de que, como en determinado momento de la vida uno adquiere la conciencia de que todo es doble, toma la conciencia de llevar dos libros bajo el brazo para leer, digamos, en campaña. Serán dos libros que, en pincipio, no tienen un lazo concreto y abierto (a menos que ése sea el caso y que se le haya buscado), pero que, de algún modo astral y oculto han clamado por ocupar el lugar concreto del momento presente en el espacio tiempo de tu río personal, intransferible, idiosincrático y significativo de lecturas. Ese río de sucesivas ramificaciones y parajes que van configurando tu verdadera e incontestable personalidad.

   Uno los lleva, ambos dos, bajo el brazo o medio disueltos en alguna clase de bolsillos o alforjas. De vez en cuando lee un capítulo de uno y un fragmento o porción del otro. Unos poemas de un lado y media serie de cartas, artículos, fragmentos o lo que sea del otro. Dos páginas de una novela y otras dos de su aparente doble. Y, lo más extraño de todo, y eso es en lo que radica este básicamente incongruente descubrimiento… es que los libros SE VAN RELACIONANDO. De un modo que puede pasar desapercibido al principio, se van tendiendo una serie de hilos de una obra a la otra, los personajes se hablan, se transmiten conocimientos, recursos, informaciones, pequeñas bromas… y, casi sin darnos cuenta, llega un momento en que no sabemos bien cuál es exactamente el libro que estamos leyendo ya que los dos personajes han dicho la misma frase, cometido la misma fechoría o han observado siquiera con la misma expresión aquel callejón perdido de la mano de dios en aquella polvorienta ciudad del norte.

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~ por juannicho en abril 23, 2011.

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