Del dicho al nicho (IV)

Publicado en: Faktoria Magazine [luego Fak] nº 47 (esp. Atraskos)

En: Febrero 2002

Por: Juan Nicho

   ¿Demasiado tarde?

   Llego con retraso, pero aquello de lo que quiero huir sigue allí, silencioso, frente a mí, con algo que me parece una sonrisa, quizá porque sabe que la espera le ha hecho más fuerte y a mí, que creía resistir, mucho más débil. Imposible ganar tiempo cuando éste pertenece por completo al problema. ¿Imposible? Aún así llego con retraso. Como siempre. Algo extraño sucede en los aledaños de la oficina. Se palpa en el ambiente un silencio extraño, poblado, alimentado por multitud de bocas selladas e inquietas. Por las ventanas que dan a la calle veo la oficina vacía. Tan sólo un ventilador renqueante sugiere un espacio habitado. El reloj no engaña, deberíamos ya ocupar todos nuestros puestos en las Oficinas Para la Destrucción del Planeta. Es la nuestra una labor que no puede de ningún modo interrumpirse, nuestros horarios son estrictos. Me basta una rápida ojeada para vislumbrar en las esquinas rostros furtivos que se asoman y que me son familiares. Así que todos se esconden, se refugian en atrasos estériles y dilatorios… Con la decisión que me caracteriza cuando me siento observado, avanzo dignamente hacia la oficina. Mi entrada rompe el hechizo y uno tras otro ocupan sus puestos respectivos. No se puede llegar tarde a la fatalidad. Nuestro papeleo se reinicia, degradamos el mundo. Solicito por fax la partida de Fumigadores Mentales Para La Juventud. Llega con retraso. Se nos escapa casi una generación entera… Los Desconectores de Felicidad parecen haberse perdido por el camino. No podemos esperar más para instalar el Fluido Venenoso De Las Almas. Todo se retrasa. Es el Desbarajuste. Incomprensiblemente, parecemos caer, uno tras otro, en pequeños errores que obstaculizan nuestro trabajo, en una densa abulia postergadora. No sé qué nos pasa. Así no acabaremos nunca. Y el Novamás, cuando la Muerte Total, que lleva horas sentada esperando en la antesala, no recibe la orden de entrada en la Sala de Mandos. Todos parcen obviarla. “Es una burocracia terrible…”, murmura la Muerte Total, “un atraso inconcebible, ¡inaudito!”. Al fin se levanta indignada y se marcha bufando. Y así fue como se venció al desastre que con puntualidad nos acecha, porque el Fin nunca se retrasa y nosotros, qué queréis que os diga, preferimos que llegue, con todo, un poco tarde.

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~ por juannicho en mayo 6, 2011.

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