“Réquiem”, de Jacobo Fijman

 

Olores de amarillo.

Aliso los silencios

cual colgaduras tiesas

en la flor negra de mi estancia.

 

Sonrisa azul y blanca.

Gritos desesperados de los trenes

que doblan imprevistos horizontes

de lluvias y de fríos.

 

Otoño-

taburete desolado;

tabaquera de días rubios,

lánguidos y descalzos

y oscuras tardes de Rosario.

 

Un rebullir de sillas me despierta;

sabor de infancia; olores de amarillo.

 

                                                   En Molino rojo (1926)

 

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~ por juannicho en mayo 7, 2011.

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