Mendigo y elecciones

   “Algo más adelante, sonrió al ver al puntual mendigo en cuclillas en su rincón habitual. Siempre se llevaba a cabo el mismo rito: cada vez que pasaba frente a él, Gohar no tenía dinero; entonces se excusaba y se anudaba entre ellos una conversación de exquisito interés. Gohar lo conocía desde hacía mucho tiempo y le gustaba su compañía. Era un mendigo de tipo asaz especial, en el sentido de que no se quejaba de nada y no sufría ninguna invalidez. Por el contrario, resplandecía de salud,  y su galabía intacta estaba casi limpia. Tenía una mirada escrutadora que delataba al mendigo profesional, de esos que saben juzgar de un vistazo a un cliente. Gohar lo admiraba porque ni siquiera pensaba en guardar las apariencias. En medio de la confusión general, nadie parecía otorgar importancia a su estado de mendigo sano y floreciente. Rodeado de tanto absurdo real, el hecho de mendigar parecía un trabajo como cualquier otro; por lo demás, el único trabajo razonable. Siempre estaba en el mismo lugar, con la misma dignidad de funcionario detrás de su escritorio. La gente le arrojaba un óbolo al pasar. A veces interpelaba al donante: acababa de darle una moneda falsa. Entonces comenzaba una conversación interminable, en la que las injurias tenían el peso de la eternidad. Decía que llamaría a la policía. Esto inclinaba siempre el asunto a su favor.

   Gohar se detuvo para saludarlo.

   -¡Salud!- dijo el mendigo. -Te vi desde lejos. Te esperaba.

   -Lo siento- dijo Gohar. -No tengo dinero. Será para otra vez.

   -¿Quién te dijo que quería dinero?

   -¿Y por qué no? Podría pensar que me desdeñas.

   -Lejos de mí tal pensamiento- protestó el mendigo. -Verte me encanta. Me gusta charlar contigo. Vales más por tu presencia que todos los tesoros de la tierra.

   -Me halagas- dijo Gohar. -¿Los negocios van bien?

   -¡Dios es grande!- respondió el mendigo. -Pero ¡qué importan los negocios! Hay tanto júbilo en la existencia. ¿Sabes el cuento de las elecciones?

   -No, nunca leo los periódicos.

   -No venía en los periódicos. Alguien me lo contó.

   -Entonces te escucho.

   -Pues bien, ocurrió hace algún tiempo en un pueblecito del Bajo Egipto, durante las elecciones de alcalde. Cuando los empleados del gobierno abrieron las urnas, se dieron cuenta de que la mayoría de los votos tenían el nombre de Bargut. Los empleados del gobierno no conocían aquel nombre; no estaba en la lista de ningún partido. Espantados, acudieron a la oficina de informaciones y cuál no sería su asombro al enterarse de que Bargut era el nombre de un asno, muy considerado en todo el pueblo por su sabiduría. Casi todos los habitantes habían votado por él. ¿Qué te parece el cuento?

   Gohar suspiró con regocijo; se sentía encantado. “Son ignorantes y analfabetos”, pensó, “y sin embargo acaban de hacer lo más inteligente que el mundo haya conocido desde que hay elecciones.” El comportamiento de esos campesinos perdidos en el fondo de su aldea constituía un reconfortante testimonio sin el cual la vida sería imposible. Gohar estaba deshecho de admiración. La naturaleza de su júbilo era tan aguda que por un momento permaneció como despavorido, mirando al mendigo. Un milano se posó en la calzada, a unos pasos de ellos, escarbó con el pico en busca de algo en descomposición, no encontró nada y reemprendió su vuelo.

   -¡Admirable!- exclamó Gohar. -¿Y cómo terminó la historia?

   -Claro, no fue elegido. Te imaginas, un asno con cuatro patas. Lo que querían, en las alturas, era un asno con dos patas.

   -Por una historia tan maravillosa mereces algo de verdad, has regocijado mi corazón. ¿Qué puedo hacer por ti?

   -Me basta con tu amistad.- dijo el mendigo. -Sabía que te gustaría.

   -Me honras demasiado- dijo Gohar. -Bueno, espero verte uno de estos días.

   Gohar dobló a la izquierda, tomó una callejuela sórdida, relativamente calma, y se dirigió al Café de los Espejos. Sabía que no encontraría a nadie a aquella hora del día pero le gustaba fomentar los milagros.”

(De Mendigos y orgullosos, Albert Cossery)

~ por juannicho en febrero 14, 2012.

Una respuesta to “Mendigo y elecciones”

  1. Muy buena enseñza, claro a la realiadad es un poco fantasioso el no pedir un diesmo de un mendigo pero… hay personas que viven es esa situaciòn de calle y son intelectuales , lo que les sucedio fueron problemas psicosociales que lo llevaron a esa situaciòn pero en relaidad algunos son muy intelectuales.Yo trabajo en mision negra hipòlita y nos dedicamos e reeducar estos ciudadanos pero algunos tienen caracterìsticas diferentes.
    Excelente lectura para analizar

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: