Dos cuentos populares de la Madre Muerte sólo aparentemente contradictorios… (por Ana Cristina Herreros)

 

LO INEVITABLE

(tibetano)

   Cuentan que una mujer pobre se acercó al Buda para pedirle su favor. Su hijo había sido picado por una serpiente, y el veneno, decían los médicos, lo mataría irremediablemente. El Buda, imperturbable, le dijo:

   -Mujer, ve al pueblo y pide un grano de mostaza negra en aquella casa donde no haya habido ninguna muerte. Si me lo traes, tu hijo no morirá.

   La mujer, desesperada, fue de casa en casa. Pero, ante la pregunta, en todas las casas le respondían lo mismo: que allí había habido una muerte. Así que en ningún sitio pudo conseguir el grano de mostaza negra para llevárselo al Buda.

   Cuando regresó ante su presencia, le dijo:

   -No he encontrado ni una sola casa en la que no hubiera habido alguna muerte.

   El Buda, compasivamente, le dijo:

   -¿Te das cuenta? Es inevitable. Todos hemos de morir. Anda, ve ahora mismo al lado de tu hijo y no te separes de él. Cuando muera, entierra su cuerpo.

 

EL MENSAJE DE LA LIEBRE

(bosquimano)

   Un día Luna, viendo que los hombres vivían angustiados pensando en la muerte, decidió enviar a la liebre para que les contase la verdad: los hombres y las mujeres han sido hechos a imagen y semejanza de Él y por eso no mueren, sino que, igual que Luna, comienzan a menguar, a apagarse, hasta desaparecer; pero al poco tiempo, como Luna, vuelven a la vida, grandes y resplandecientes.

   Pero la liebre se entretuvo por el camino y se le olvidó el mensaje de Luna. Cuando se encontró ante un hombre, comenzó a titubear:

   -Ehhh, esto… que me envía padre Luna a deciros que… que…, como Él, menguaréis y os apagaréis hasta desaparecer. Pues… sí… esto es lo que me ha mandado deciros Luna.

   Luego, la liebre se fue y regresó temerosa ante Luna. Cuando Luna se enteró del mensaje incompleto que había transmitido a los hombres, enfadado, la agarró de las orejas y la lanzó contra la Tierra partiéndole el morro para siempre. La liebre, dolorida, cogió su manta, la calentó al fuego y, cuando estaba ardiendo, la lanzó contra Luna provocándole quemaduras. Es por eso por lo que la luna tiene manchas, es por eso por lo que las liebres tienen el morro partido y es por eso por lo que los hombres y mujeres creemos que nos morimos…

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~ por juannicho en febrero 28, 2012.

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