Del dicho al nicho (V)

En: Faktoria Magazine [luego Fak], nº 62 (especial guiris)

Por: Juan Nicho

En: Junio 2003

   Yo creo que vosotros no lo entenderíais. Quizás hablemos diferente lenguaje. Quizás tengamos otras costumbres. Quizás nos hayamos criado bajo un sol más o menos fuerte y con distinta manera de caminar por las calles. Lo más probable es que yo sea el único culpable. Un triste apátrida insatisfecho… Se me ha olvidado de dónde soy y dónde nací. Algunos me dicen que vi la luz en Madrid hace 32 años; otros me aseguran que vengo de la Luna, que nunca he regresado de allí, que soy una sombra o un espectro de ese origen; hay quien me sitúa en países que se inventan sobre la marcha, como Submundistán, Korolario o Nueva Urraca; otros se empeñan que soy más catalán que el barça y yo no sé qué es eso del barça, si no es que se trata de una tortilla de dos colores oscuros; a veces pienso que soy de donde una mujer me trató bien, con cariño; otras, que empecé a creerme de algún lado cuando descubrí la fundamental e inmisericorde miseria del mundo… Le tengo rabia al silencio por lo mucho que perdí, como canta el Atahualpa, pero no se me ocurren las palabras que me nombren, que adornen la casilla de nacionalidad de mi carnet ignorado… Yo no soy de ninguna parte, y a todos los que veo por la calle los encuentro igual de extraños. Todos, del color que sean, con la arrogancia o vulgaridad que paseen, con la estupidez que se traigan de lejos, con la ingenuidad curiosa a cuestas, el horror o el libertinaje, el amor… todos son igual de raros, igual de guiris… La más fulminante guiri, la maruja barcelonesa que comentaba, tras presenciar la persecución de un ladronzuelo de poca monta: deberían cortarles la mano, así no volverían a robar. Llevaba un delantal de Barcelona’92 y una expresión de vecina indignada. A mí me pareció una extraterrestre. Ella. Esta tarde.

   Me fui a casa, hasta llegar a estas letras, algo triste, algo confundido sobre la minuciosa complejidad de la mixtura humana, del espeso sindiós que nos habla siempre con rabia encendida contra todo y contra todos, pero siempre mal, siempre desbarrando, siempre maniobrando con torpes manos de árbol.

   Recordé algo que leí hará un tiempo, un comentario de Bioy Casares a los compañeros circunstanciales de un hotelito al que había ido a parar en Canterbury. Él dijo: “Soy argentino”. “Nosotros también somos turcos”, le contestaron. A lo que reflexiona él interiormente y para todo el que quiera leerle: “En tierra extraña, todo forastero es un compatriota.”

 

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~ por juannicho en abril 13, 2012.

2 comentarios to “Del dicho al nicho (V)”

  1. eso es mu bonito

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