Los griegos pronto saldrán a cortar cabezas

 

“¿Qué es el atraco a un banco comparado con la creación de un banco?”

(Bertolt Brecht, La ópera de los tres centavos)

 

   A veces uno sólo se hace una idea precisa del alcance de la devastación cuando se fija en los detalles. Que Grecia está cada vez peor ya lo sabe todo el mundo. Ahí la tenemos, en el quirófano de la ingeniería financiera, bajo el bisturí de los experimentos económicos de los amos del mundo. Otros saben hablar mejor que yo de la profunda injusticia que está sufriendo la gente de ese país. Yo me limité a tratar de encontrar la palabra de las personas que viven en este infierno progresivo. A encontrarla en la literatura, sea en las ediciones comerciales como en los infinitos sellos editoriales independientes que felizmente han surgido desde hará unos años. Y puede que mi proverbial torpeza me haya alejado de los resultados que debí hallar, pero lo cierto es que no di prácticamente con ninguna obra escrita recientemente (incluso en toda una década atrás… o más) por un autor griego que me pueda dar alguna pista de lo que pasa. (Hablo de traducciones al castellano). Me extraña profundamente que no los pueda encontrar en los minuciosos catálogos de las novedosas y audaces editoriales pequeñas, que sin embargo importan obras de países helados y confines orientales. Hasta autores somalís he encontrado más fácilmente que los griegos.

   ¿Querrá decir esto que allí la gente perdió también la ilusión de escribir, la esperanza de atravesar la angustia con la palabra? ¿O que, por el contrario, ya nadie se quiere acercar a esos autores helenos, como si fueran un inicio de los nuevos apestados de Europa? Me niego a creer que sea la única zona del continente que no atraiga interés alguno en este terreno. Que nadie trate de escuchar y rescatar la narrativa de ese colapso.

   Por ello, y siguiendo los siempre atinados consejos de mi librero (Cap i Cua, Torrent de l’Olla/Plaça del Sol), me hice con una obra de un género que no acostumbro a frecuentar y que sin embargo resulta de una evidencia incontestable. ¿En qué género literario podríamos encontrar algo que nos dé el tono de lo que allí ocurre? Lo adivinaste: en el género policial. Y dentro de él a Petros Márkaris, un ya veterano guionista de cine y autor de novela negra, quien comprende el espíritu satánico que se esconde bajo esta ofensiva económica a la libertad y a los derechos de los ciudadanos griegos. Por ello esta vez asume la investigación de este crimen social con las armas más clásicas del género policiaco. En este caso, en la diáfana Con el agua al cuello, asistimos a las carreras de su comisario fetiche Kostas Jaritos arriba y abajo por Atenas tratando de descubrir la mano intelectual y ejecutora de dos sucesos que trastornan la vida en la ciudad y el país: la pega masiva de carteles y adhesivos llamando a la insumisión crediticia, fiscal, a no pagar las deudas a los bancos, los préstamos, las hipotecas… Y, por otro, lo que enciende los mecanismos propiamente dichos del género: la ejecución uno tras otro de cuatro destacados representantes de los engranajes financieros de Grecia y Europa. A golpe de espada ruedan cuatro cabezas: de un exdirector de banco, de un inversionista inglés de hedge funds, de un significado miembro holandés de una agencia de calificación, y del fundador y director de una empresa de cobro de morosos.

   La obra se desarrolla en un contexto de constantes protestas y manifestaciones, con el malestar omnipresente en todas las conversaciones y la certeza constante de haber sido víctimas de un engaño descomunal. De un modo casi simbólico, el pensamiento colectivo trata de descabezar la hidra de varias cabezas que tiene sometida a la población, y por ello se van sucediendo desperdigadas por Atenas muestras de apoyo y comprensión hacia el asesino de banqueros. El inspector Jaritos debe a pesar de todo estrechar el cerco, y así lo hace hasta llegar a desentrañar el crimen en base a una algo extraña alegoría. 

   Sea como sea, es un buen modo de pasear por la Grecia de ahora mismo y tratar de entender su momento para poder compartir su voluntad de resistencia. Algo empezó en Grecia hará muchos siglos y quién sabe si pronto, cuando parece que ese extenso ciclo llega a su punto más bajo, no acabe resurgiendo con una fuerza inextinguible e inédita de entre las raíces del Hades en las que este nuevo tiempo oscuro la pretende hundir.

 

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~ por juannicho en mayo 2, 2012.

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