Varios impactantes poemas casi post-mortem de Lois Pereiro

 

CURIOSIDAD

  

Saber que uno está cerca de la muerte

y el cuerpo es un paisaje de batalla:

una carnicería en el cerebro.

 

¿Permitirías tú, amor desierto,

que en esta fiebre penitente abriese

la última puerta y la cerrase

tras de mí, sonámbulo e impasible,

o pondrías el pie

entre ella y el destino?

 

Noviembre, 92

 

 

 

   (“Yo soy la muerte…”, dijo Oppenheimer, cuando vio los efectos de la bomba atómica que él había contribuido a crear. Recordó la frase del Baghavad Gita: “Yo soy la muerte, la destructora de mundos”. Esto es algo parecido.)

  

ACRÓSTICO

  

Solamente

intentaba conseguir

dejar en la tierra

algo de mí que me sobreviviese

 

sabiendo que debería haber sabido

impedirme a mí mismo

descubrir que sólo fui un interludio

atroz entre dos muros de silencio

 

solo pude evitar viviendo a la sombra

inocularle para siempre a quien amaba

dosis letales de amor que envenenaba

a su alma con un dolor eterno

 

sustituyendo el deseo por el exilio

inicié el viaje sin retorno

dejándome llevar sin resistencia

al fondo de una interna

aniquilación llena de nostalgia.

 

Noviembre, 94

 

 

 

   Un Lied de Mahler sería la banda sonora: “Nun will die Sonne so hell aufgeht”, en la voz de Christa Ludwig… Por ejemplo. (Tratamiento para enamorados, cuando “la vida anochece en cada hueso”, por ejemplo. Pero tengo motivos, movimientos, gestos, para sentirme feliz y satisfecho; y también para estampar el coche contra todo lo que perdí en el camino de regreso.)

  

XVI

(Análisis hemático del amor)

 

 Con el amor que se interpone

entre vosotros

y mi miedo

se alteran los parámetros orgánicos

de mis restos en frágil equilibrio

bien restaurados y supervisados.

 

Y podría hacer un Lied amargo

dedicado a mis seres más amados

modificando mis CD4

y bajando el nivel de protrombina

de este cuerpo que flota en endorfinas

sin jeringas o fármacos

que las lleven.

 

La sed por soñar aumenta la fiebre

y causa hemorragias invisibles

exiliando de la sangre los hematíes.

 

Pero las lágrimas lubrican el deseo

provocan más nostalgia

y anestesian.

 

La amistad protege y el amor cura

el odio contagia y hiere

la indiferencia mata.

 

Apagado este incendio sobrevivid libres

de este estertor final de quien os ama.

 

Julio, 95

 

 

 

XXV

  

Déjate devorar por quien te escoja

ahora que eres una luz evadida

de la oscuridad que te había capturado.

 

Déjate devorar

e impide fieramente

que te vuelva a habitar y te contagie

tu latente sombra irrevocable.

 

Julio, 95

 

 

 

   (“No a la transmigración en otra especie. / No a la postvida, ni en cielo ni en infierno. / No a que me absorba cualquier divinidad. / […] / Mi envite es al no ser. A lo seguro. / Rechaza otro existir, tras consumida / mi ración de este guiso indigerible. / Otra vez, no. Una vez ya es demasiado.”

J.M. Fonollosa)

 

 TRANSMIGRACIÓN

  

Esta energía ya no va a tener fin,

no fue creada ni será destruida.

Irá ocupando diferentes vidas,

transformándose en emociones ajenas

tatuadas en otros cuerpos paralelos,

en simultáneas procesiones

sin pausa.

 

En un cálido universo apasionado

me voy dosificando con usura,

hasta que llegue la hora de volver,

cansado y feliz,

al punto de partida.

 

Agosto, 95

 

 

 

(“Donde está el peligro crece también lo que salva”, pensaba Hölderlin… Yo empiezo a saberlo.)

  

A TRAVÉS DEL COLCHÓN

  

Vendrá callada, oculta y con nocturnidad,

llegando desde abajo a través del colchón,

entre las derivaciones intuidas y temidas

de una vírica rebelión interna:

la herencia que conservo y atesoro

como si fuese mi propia sombra.

 

Septiembre, 95

 

 

 

(Reírse de la vida, de la muerte, y de todo lo que fue creando el hombre en su debilidad y su capacidad imprevisible de crueldad. Y dijo Yeats: “He knows death to the bone Man has created death”.)

  

UN SUEÑO AJENO REPETIDO

  

Lo cierto es que tengo la impresión a veces

que se hace más patente cada día

de que a pesar de las evidencias en contra

debí morir entonces

 

y estoy viviendo un sueño repetido

en las noches de los que me siguen queriendo.

 

Octubre, 95

 

 

(1958-1996)

 

(“Shall I at least set my lands I order? / London Bridge is falling down / falling down / […] / These fragments I have shored against my ruins.” T.S. Eliot, The Waste Land)

  

(Y finalmente, con sueño atrasado, mal vivido pero feliz, sereno y satisfecho, ya puedo regresar a mi cadáver.)

  

PODRÍAN ESCOGERLO COMO EPITAFIO

  

Escupidme encima cuando paséis

por delante del lugar donde yo repose

enviándome un húmedo mensaje

de vida y de furia necesaria.

 

Octubre, 95

 

De Poesía última de amor y enfermedad, Lois Pereiro, Libros del Silencio, 2012

 

 

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~ por juannicho en mayo 29, 2012.

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