Prueba superada (Las luces de un ocaso, con Tolstoi y Quintana)

 

LA ESTACIÓN DE ASTAPOVO

Mario Quintana

 

El viejo León Tolstoy huyó de casa a los ochenta años

y fue a morir en la estación de Astapovo.

Según se sabe, se sentó en un viejo banco,

de ésos brillantes por el uso

que uno se encuentra en todas las estaciones pobres

del mundo, frente a una pared desnuda…

Se sentó y sonrió amargamente

pensando que

en toda su vida

apenas quedaba de su Gloria

esa irrisoria campana llena de cascabeles y cintas

de colores

en la mano esclerótica de un viejo.

La Muerte, entonces,

al verlo solitario a aquella hora,

en la estación desierta,

juzgó que andaba allí esperándola,

sentado, apenas, por descansar un poco.

Llegó la Muerte en su locomotora antigua

(siempre puntualmente en la hora incierta…)

Pero tal vez el viejo no pensó en nada de esto

y quién sabe si hasta murió feliz: él se fugó…

Él se fugó de casa…

¡Él se fugó de casa a los ochenta años de edad…!

No todos realizamos los sueños de la infancia.

 

En Apuntes de historia sobrenatural (1976), Mario Quintana

 

 

~ por juannicho en junio 21, 2012.

Una respuesta to “Prueba superada (Las luces de un ocaso, con Tolstoi y Quintana)”

  1. Esta traducción tiene muchos errores, no se asemeja al original y por lo más remoto.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: