Más cosas de Begoña Callejón (Del último y el primer libro suyos)

  

Unica Zürn

(Berlín, 6 de julio de 1916-…)

 

   Y tu primer don es sobrevivir a través de la palabra. Al ladrido de la ausencia. A los grifos y dragones de trazo automático. Escupes letras por entregas que recuerdan la guerra de ataúdes y alquitrán. Aguardas los golpes que anticipan el desequilibrio como animales perfumados en una naturaleza muerta.

 

   Te alejas de las miradas y por un minuto tu sed se enrojece en busca del tributo. Y así, Le surrealisme, même, deshoja a la musa que aún se atreve a amar. A los días sonámbulos que se avecinan bajo la hierba. Al despertar de la soledad. Ningún día está a salvo si no se contempla tu belleza desnuda y atada.

 

              Pájaros grises de la mano de Bellmer.

                                 Nupcias ambiguas arrasadas por la lluvia.

 

    Bajaste al infierno a buscar respuestas pero el cerebro se quiebra al cabalgar frente a la nada. Los ausentes tienen el color de la noche. Intentaste abrir sus puertas pero tu infancia ardía en las sombras.

 

   El hombre jazmín planta alambres para los mirones. El sexo dulce de una ciudad quemada. Tus personajes sollozan con una esponja húmeda suspendida de la memoria. Repta junto a la locura, hasta llegar a la sala de castigo y allí, crea, CREA DE NUEVO. Páginas blancas que sangran versos en tu oscuridad.

   Y llegará esa primavera sombría que estrangula con sus ramas besos ácidos. Aún no es ahora, como dijo Pizarnik; el alba inmoviliza las gargantas de los cadáveres.

 

                 “Abre la puerta”. H M. te regala pájaros blancos.

                                                     BLANCOS.

                             La tabla del 9 se encuentra con su asesino.

                                   Última pregunta del ANAGRAMA: ¿estás loca?

 

   Los graznidos de la tragedia se abren paso en la penumbra. Estás viva de casualidad, lo sabes; pero no por mucho tiempo, estás marcada por el miedo. Los árboles de la mente apuntan hacia lo alto. Esquizofrenia flotante sobre el cristal que cae gota a gota. Despiertas a un dolor que no te pertenece, que se hunde conforme va naciendo. La carne suicida, roja, murmura a través de tus pechos. Boca abajo, pataleando contra las voces de tu cabeza. No se van. Están ahí. Proponiéndote un nuevo juego, un salto al vacío en la noche pulverizada de las palabras.

 

MERCI!

 

 De La camada feroz, Begoña Callejón, Amargord Ediciones, 2012

 

 

¿DÓNDE ESTÁS?

 

 Mi habitación escupe lenguas de fuego

y su silencio invita a la locura.

 

Soy un cubo de hielo azul

rígido y sin sueño

clavado en una cama oxidada.

 

Cuando cierro los ojos soy Dios

cuando ronco soy Dios

cuando muero soy Dios.

 

Pondré un cartel en la puerta que diga: “SE BUSCA”.

 

 

MIS DOS YOS

 

Esta noche he sentido que me desdoblaba

que partida en dos olvidaba palabras

que las ideas se volvían negras

y que una voz me acercaba a la tristeza.

 

Esta noche he sentido que moría

que una parte de mí viajaba al centro de los días

que el viento traía fantasmas y silencio.

 

Esta noche he vivido en el exilio.

 

 

De Suicidio de libélulas, Begoña Callejón, Ed. Celya, 2006

 

 

 

 

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~ por juannicho en junio 23, 2012.

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