“Carbón”, poema del asturiano David González, 2001

   

“y porque no hay ninguna otra persona en la tierra que recuerde estas cosas tan claramente como lo hago yo ahora.” Kenneth Fearing

 

 la carbonería conoció tiempos más negros:

 

los niños venían a vender el carbón

que caía de las vagonetas

y que recogían al pie de las vías.

 

a veces, les daban una peseta.

 

el carbón

tenía la anchura del suelo

y era casi tan alto como el techo.

 

los cubos, de plástico o de metal,

forman una cola

que da la vuelta a la manzana,

 

y desde la misma puerta,

 

con una pala en la mano,

 

a las siete de la mañana,

 

con treinta puntos de sutura

recién cosidos a su estómago,

 

vestido todavía con el camisón

con el que se ha escapado del hospital

hace solo unas horas,

 

manolo,

el carbonero,

los va llenando.

 

sí.

 

la carbonería conoció tiempos más negros.

 

pero de eso hace ya muchos años:

diez,

puede que quince o veinte,

puede que más.

 

a fecha de hoy,

 

manolo,

el carbonero,

se pincha insulina

dos veces al día.

 

en los portales de los edificios

ya no se deja espacio suficiente

para poner las carboneras,

 

en las casas

ya casi no quedan

cocinas de carbón,

 

y ya no hay niños

que corran

detrás de las vagonetas.

 

en las minas,

los pozos

están cerrando.

 

En Sembrando hogueras, David González, Bartleby Editores, 2001

 

 

 

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~ por juannicho en julio 4, 2012.

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