Varios poemas irremediables de Sá-Carneiro

 

Yo no soy ni yo ni el otro,

soy tan sólo algo intermedio:

                  pilar del puente del tedio

                  que va desde mí hasta el Otro.

 

 

 

[…DE REPENTE MI VIDA]

 

. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

…De repente mi vida

por la cuneta se perdió…

Mejor dejarla tranquila

en el fondo de un cajón…

 

(¿Y si yo apagara las linternas

para que nadie más me viera,

y mi vida huyera

con el rabito entre las piernas?…)

. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

 

 

EL FANTASMA

 

¿Qué haré yo en la vida -Emigrado

Astral después de qué fantaseada guerra,

cuando este Oro al fin caiga por tierra?,

pues, aunque verdoso, es Oro sin embargo.

 

(¿De qué revuelta o país predestinado?)

Pobre lisonja el velo que me encierra…

Imaginaria y pertinaz, ¿qué fuerza

mágica desprende mi pasmo frustrado?

 

La escalera es insegura y peligrosa:

se va extendiendo una mancha dudosa

por la alfombra, los pasamanos se han partido…

 

Mi norte lo han tapado con viejos trapos,

las hormigas sobre mi suerte se han parado,

se me han muerto niños en los sentidos….

 

 

 

PIED-DE-NEZ

 

Ahí va mi Dolor pegando saltos

por el salón alfombrado de rojo –

Mi satén de ternura ensebado,

todos los encajes de mi ansia rotos…

 

El Error siempre riéndome disparatado –

falso misterio, pero que no se abarca…

De antiguo armario que cruje aciago,

mi alma actual es el verdoso espejo…

 

En mí llora un payaso dando piruetas;

mi castillo en el aire helo vendido –

y, entretanto, se fueron a por violetas,

 

me dieron besos sin haberlos pedido…

Pero como siempre, al final – banderas negras,

tómbolas falsas, un destrozado tiovivo…

 

 

 

GANAS DE DORMIR

 

Hilos de oro tiran de mí

levantándome en el polvo –

cada uno hacia su fin,

cada uno hacia su norte…

 

. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

 

-Ay, qué saudades de la muerte…

. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

 

Quiero dormir… anclar…

. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

 

¡Arrancadme esta grandeza!

-¿Para qué me sueña la Belleza,

si no la puedo transmigrar?…

 

Mario de Sá-Carneiro (1890-1916)

 

ULTRA-TEDIO

 

Nada me expira ya, nada me vive –

ni la tristeza ni los bellos momentos.

Por no tenerlas y por nunca poder poseerlas,

me hastían incluso las cosas que no tuve.

 

Cómo quisiera, por fin con el alma olvidada,

dormir en paz en una cama de hospital…

Cansé dentro de mí, cansé la vida

de tanto pasearla por la luz irreal.

 

Otrora imaginé escalar los cielos

a fuerza de ambición y de nostalgia,

y enfermo-de-Joven-Dios, me fui

tras el gran rastro dorado que me ardía.

 

Partí. Mas pronto regresé al dolor,

pues todo se me desmoronó… Todo era igual:

la quimera, ceñida, era real,

¡la propia maravilla tenía color!

 

Retumbándome en silencio, la noche oscura

me lanzó así a la caída sin remedio;

yo mismo me tragué en la profundidad,

me sequé por completo, me endurecí de tedio.

 

Y sólo me queda hoy una alegría:

que, de tan iguales y vacíos,

los momentos se esfuman día a día

cada vez más veloces, más escurridizos…

 

 

ESTATUA FALSA

 

Mis ojos sólo se doran con oro falso;

soy esfinge sin misterio al poniente.

La tristeza de las cosas que no pasaron

en mi alma descendió veladamente.

 

En mi dolor se quiebran espadas de ansia,

gajos de luz entre tinieblas se cruzan.

Las sombras que proyecto no perduran;

como el Ayer, para mí, el Hoy es distancia.

 

Ya no me estremezco frente a lo secreto;

nada me enrubia ya, nada me aterra:

la vida corre sobre mí en guerra,

¡y ni siquiera un escalofrío de miedo!

 

Soy estrella ebria que los cielos perdió,

sirena loca que abandonó el mar;

soy templo a punto de desmoronarse sin dios,

estatua falsa todavía erguida en el aire…

 

 

 

FIN

 

Cuando yo muera que batan latas,

que a dar saltos y piruetas empiecen,

que en el aire los látigos chasqueen,

¡que llamen payasos y acróbatas!

 

Que mi ataúd vaya sobre un burro

enjaezado a la andaluza…

A un muerto nada se le recusa,

¡y yo quiero a la fuerza ir en burro!

 

En Obra poética, Mario de Sá-Carneiro, Ed. Hiperión, 1998

 

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~ por juannicho en noviembre 4, 2012.

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